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— La pretendida unidad opositora venezolana se encuentra hoy en una
difícil coyuntura dada por las aspiraciones de los candidatos de los
distintos partidos a los comicios regionales del próximo 23 de
noviembre.
Pese a un acuerdo firmado el pasado 23 de abril, en el que varios
partidos anunciaron que unificarían sus esfuerzos para enfrentar a los
aspirantes que apoyan al presidente Hugo Chávez, las acusaciones
mutuas no dejan espacio al entendimiento.
Primero Justicia (PJ), el segundo partido opositor en cuanto a
votación en las pasadas elecciones presidenciales, acusó de intentar
manejar en su beneficio el acuerdo unitario al ex candidato
presidencial Manuel Rosales, líder de Un Nuevo Tiempo (UNT).
La imputación sigue a la denuncia del candidato por PJ a la
alcaldía de Maracaibo (capital de Zulia) quien aseguró que Rosales,
gobernador del estado, paga propaganda electoral con fondos de la
gobernación.
La gobernación pública propaganda con inversión superior a los 500
millones de bolívares (más de 230 millones de dólares), que en el 50
por ciento ataca a Juan Pablo Guanipa y a Primero Justicia, explicó el
coordinador de PJ en esa región, Juan Pablo Silva.
En opinión de Silva, UNT no está buscando el entendimiento y
pareciera que quisiera ir solo y romper con la unidad a nivel
nacional.
Al mismo tiempo, las apetencias provocan problemas internos en UNT
donde se dirime una disputa por la alcaldía capitalina de Chacao -una
de las de mayores recursos en el país- con una división entre sus
candidatos Liliana Hernández y Emilio Graterón.
En las elecciones para gobernadores, alcaldes, y diputados
regionales estarán en juego más de 600 cargos y son consideradas de
importancia clave tanto por la oposición como por el presidente
Chávez.
Luego de derrotar un proyecto de reforma constitucional el pasado
diciembre, la oposición espera ganar espacio en los gobiernos
regionales, mientras el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y
sus aliados llaman a fortalecer la unidad.
Chávez resalta la significación de las elecciones regionales al
tiempo que alerta de pretensiones separatistas de la oposición, que
buscará consolidar zonas estratégicas para intentar removerlo del
cargo antes de la conclusión de su mandato en 2012.
Ante ello, el presidente venezolano propone "unidad popular,
política y fortaleza ideológica" para enfrentar los planes de división
del país u otras acciones anticonstitucionales.