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El gobierno estadounidense droga con peligrosas sustancias a los
inmigrantes ilegales para mantenerlos sedados durante la deportación,
asegura hoy el diario The Washington Post.
Según la fuente, las autoridades inyectan cócteles (mezcla de
productos) a personas sin padecimientos mentales, y con frecuencia
-precisa- resultan tan potentes los anti-psicóticos que los guardias
federales emplean sillas de ruedas para poder subir a los individuos a
las aeronaves.
Reportes médicos, testimonios de las propias víctimas y
declaraciones de tripulantes de los aviones utilizados en las
repatriaciones, documentan la existencia de al menos 250 casos de ese
tipo, desde 2003, asevera el Post.
Precisamente ese año, la administración del presidente George W.
Bush asignó la responsabilidad de deportar al Servicio de Inmigración
y Control de Aduanas (ICE), entidad adscrita al Departamento de
Seguridad Nacional.
Según el rotativo, en ocasiones los indocumentados reciben dosis
extras de medicamentos, con el propósito de mantenerlos enajenados
durante largos viajes.
Entre los extranjeros drogados antes de la travesía están el
sudanés Yousif Nageib y el nigeriano Afolabi Ade, quien llegó a Lagos
totalmente sedado.
Ni siquiera podía mover la lengua, pensé que me la había tragado,
explicó Ade, de 33 años.
El Post señala que numerosas demandas legales y quejas presentadas
contra ICE generaron cambios en las políticas a seguir con las
personas retornadas a sus países de origen, sin embargo -apunta-
existen reportes de casos en los cuales se ignoraron las nuevas
reglas.
La práctica de suministrar agentes químicos a detenidos para
adormecerlos constituye una violación de los derechos humanos, y
muchas naciones tienen prohibido semejante proceder, recuerda el
periódico capitalino.