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Soldados norteamericanos vuelven a estar hoy en la mira de los
españoles como posibles responsables de la muerte de otro periodista
español durante la cobertura de acontecimientos, esta vez en Haití.
Se trata de Ricardo Ortega, enviado del canal Antena-3 abatido por
un disparo en Puerto Príncipe en marzo de 2004 cuando reportaba sobre
la revuelta ocurrida durante el derrocamiento del entonces presidente
haitiano Jean Bertrand Aristide.
Al informar sobre las investigaciones realizadas, la familia de
Ortega aseguró en Madrid que el periodista no fue muerto por disparos
de los civiles, sino de fuerzas extranjeras presentes en los
disturbios, en particular marines de Estados Unidos.
Esa conclusión todavía no es definitiva y los padres del periodista
ya expresaron su interés en que el gobierno español reclame de manera
oficial información a los países que en aquel momento contaban con
efectivos militares en Haití.
Según las pesquisas, Ortega fue abatido con munición pesada que
sólo poseían los soldados canadienses, franceses y norteamericanos,
pero los dos primeros no realizaron disparos en aquella ocasión,
mientras que los marines sí lo hicieron.
El 8 de abril pasado se cumplieron cinco años de la muerte en Iraq
del camarógrafo español José Couso por miembros de la tercera división
de infantería acorazada del ejército norteamericano que dispararon
contra el hotel Palestina de Bagdad.
En esa acción están envueltos el sargento Thomas Gibson, el
teniente coronel Philip de Camp y el capitán Philip Wolford.
Hace poco más de un año, el Tribunal Supremo español ordenó
investigar el caso y juzgar a esos militares por los delitos de
genocidio y crímenes contra la humanidad.
Sin embargo, a finales del mes pasado, el fiscal de la Audiencia
Nacional española Jesús Alonso demandó el archivo de la causa abierta
en torno al asesinato del camarógrafo.