Al
ganar el martes 6 de mayo por amplio margen las elecciones primarias
de Carolina del Norte y perder por una mínima desventaja las de
Indiana, el senador Barack Obama dio un paso decisivo, aunque no
definitivo, hacia la obtención de la nominación del Partido Demócrata.
Obama triunfó en Carolina del Norte con el 57% de los votos,
superando a Clinton (42%) en más de 230 000 papeletas de una votación
superior a un millón y medio. En Indiana perdió en un final
fotográfico con 49% versus 51% de Clinton. La ventaja de Clinton, en
más de un millón 100 000 sufragios depositados, fue de algo más de 22
000.
Obama obtuvo más de 100 delegados de los 185 en disputa entre ambos
estados, acumulando con ello unos 1 850 delegados (al menos 150 más
que Clinton), incluyendo superdelegados, lo que lo coloca a un
estimado de menos de 175 delegados más para garantizar su nominación
como candidato a la presidencia de Estados Unidos por el Partido
Demócrata.
Hillary Clinton, que había catalogado estos comicios como un
momento de cambio total en la campaña demócrata, no logró nada de lo
que se propuso. Su objetivo era ganar en Indiana por un margen amplio
y reducir sustancialmente el margen de victoria de Obama en Carolina
del Norte.
El fracaso de Clinton tiene varias implicaciones:
En primer lugar, Obama mostró capacidad de recuperación ante, los
planteamientos que ponían en duda su "patriotismo", cuestionándolo
como "elitista", o asociándolo con posiciones "racistas", con lo que
fue atacado por Clinton y McCain. La supuesta incapacidad del senador
afroamericano para enfrentar estos ataques fue un argumento empleado
con destaque e insistentemente por la campaña de Clinton.
Por otra parte, Clinton perdió la última oportunidad de lograr
reducir de manera sensible la ventaja que tiene Obama en parámetros
considerados importantes en la práctica electoral norteamericana, como
son el número de delegados electos acumulados y el total de votos
recibidos en las elecciones primarias.
Es prácticamente imposible que en los seis eventos restantes hasta
el 3 de junio (West Virginia, Kentucky, Oregon, Puerto Rico, Montana y
South Dakota), donde estarán en juego unos 217 delegados, Clinton
pueda reducir de manera considerable la ventaja de que disfruta Obama.
Cuando más, esos delegados se repartirán, más o menos, a partes
iguales.
Hoy por hoy, Clinton acumula alrededor del 47% de los delegados
electos, mientras que Obama tiene el 53%. De mantenerse esta tendencia
(y los pronósticos indicaban, antes de los resultados del 6 de mayo,
que Clinton debería ganar West Virginia, Kentucky y Puerto Rico,
mientras que a Obama irían los restantes), Obama podría ganar cerca de
115 delegados más y solo requeriría del endoso de algunas pocas
decenas de los 270 superdelegados que se calcula aún no decididos,
para asegurar la nominación.
En cuanto al apoyo de superdelegados, la situación también se ha
ido tornando difícil para Clinton, ya que Obama ha reducido
sustancialmente el margen que a comienzos de año disfrutaba Clinton en
esa categoría y que hoy no sobrepasa una veintena de superdelegados.
Cuando se analizan los superdelegados por categorías, resulta que
Obama tiene más apoyo (aunque por estrecho margen) de los que ocupan
cargos electivos: gobernadores, senadores y congresistas federales,
mientras que la ventaja de Clinton descansa en el apoyo recibido de
los miembros del Comité Nacional Demócrata (CND).
Lo cierto es que entre los superdelegados, incluyendo los del CND,
hay una fuerte tendencia a que la contienda se decida cuando concluyan
las primarias a principios de junio. Entre los aún indecisos, hay una
parte sustancial e influyente que se inclina por Obama. El argumento
público es que no sería "democrático" no dar apoyo al candidato que
tenga ventaja en delegados electos y votos recibidos al concluir la
fase de las primarias.
La última esperanza de Clinton estriba en que, en la reunión que
efectuará el próximo 31 de mayo la Comisión de Reglas del Comité
Nacional Demócrata, se tome una decisión que favorezca a Clinton para
aceptar las credenciales de las delegaciones de los estados de
Michigan y Florida. Estos dos estados han sido sancionados por el CND
a la exclusión de sus delegados de la Convención, por haber celebrado
primarias adelantadas violando una prohibición expresa del CND. En
esas primarias no autorizadas, y donde Obama no compitió, Clinton
obtuvo amplia mayoría de delegados. No es previsible que en las
actuales condiciones la Comisión decida nada que sea visto como un
favorecimiento a Clinton.
Lo esencial ahora para los demócratas, que han demostrado contar
con dos formidables candidatos para oponer a McCain, es poder reunir
ambas tendencias en una única campaña. Para ello es vital el tiempo de
que dispongan y por eso la necesidad de definir un candidato en la
fecha más temprana posible. En estos momentos la decisión está en
manos de los superdelegados. No existe ningún mecanismo partidista que
permita convocar a los delegados para tomar una decisión colegiada.
Precisamente, la razón de ser de los llamados superdelegados es
contribuir a una decisión sensata, pero sin que se produzca "a puertas
cerradas, en un cuarto trasero lleno de humo".
Por lo tanto, mucho dependerá de las decisiones individuales o de
grupos informales ligados por intereses específicos. La acción
separada de "superdelegados" en número suficiente para colocar a uno
de los candidatos por encima del número mágico de 2 024,5 delegados
antes del 3 de junio, parece ser la mejor opción que tienen hoy los
demócratas. Este escenario favorece mucho más a Obama que a Clinton.
Es por ello que, al comentar los resultados de las primarias de
Carolina del Norte e Indiana, los analistas y comentaristas reflejan
el consenso de que le está llegando a Hillary Clinton el momento de
poner punto final a su aspiración.
En resumen, le aconsejan a la senadora por Nueva York que recuerde
la letra de "A mi manera", la canción de Paul Anka que se hizo clásica
en la voz de Frank Sinatra: "Ahora se acerca el final y debo enfrentar
el último telón". Por supuesto, todo a la manera peleadora y
batalladora que Hillary Clinton ha puesto de manifiesto en esta
campaña.
*El autor es especialista en relaciones internacionales y fue Jefe
de la Sección de Intereses de Cuba en Estados Unidos de septiembre de
1977 a abril de 1989.