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Cuba abogó hoy en un foro internacional que se realiza en Francia por
un mundo sin armas nucleares, al tiempo que expresó su preocupación
por el alarmante incremento de los gastos militares.
El ministro consejero de la embajada de Cuba en Francia, Leyde
Rodríguez, tuvo a su cargo dos intervenciones durante el III Encuentro
Internacional por el Desarme Nuclear, Biológico y Químico, que
concluirá mañana en Saintes, Poitou-Charentes.
Rodríguez comentó que sólo Estados Unidos pudiera desembolsar este
año más de 700 mil millones de dólares en armamentos, un elemento que
genera desconfianza y supera con creces los fondos destinados a los
Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Recordó que Cuba ha reiterado su propuesta de crear un fondo
manejado por las Naciones Unidas, al cual se destinarían al menos la
mitad de los actuales gastos militares, para atender las necesidades
del desarrollo económico y social.
El diplomático recalcó que su país reafirma la posición del
Movimiento de Países No Alineados (que preside actualmente), de que el
desarme nuclear es, y debe seguir siendo, la más alta prioridad en la
esfera del desarme.
Precisó igualmente que Cuba considera que la única forma de superar
los vicios de origen del Tratado de No Proliferación (TNP) y su
esencia selectiva y discriminatoria, es cumpliendo el objetivo de la
eliminación total de las armas nucleares.
En otro orden, Rodríguez explicó que después del 11 de septiembre
del 2001, en el contexto de la guerra contra el terrorismo, el
proyecto de la defensa antimisil de Estados Unidos continuó y tomó
fuerza.
Forma parte de una estrategia de seguridad nacional diseñada para
evitar que otras potencias mundiales adquirieran una fuerza política,
económica y militar comparable o superior al poderío actual de los
Estados Unidos, anotó.
Los sectores vinculados al Complejo Militar-Industrial interesados
en la construcción del sistema de defensa antimisil mantienen un
desempeño protagónico en la política exterior de la administración del
presidente George W. Bush, acotó.
Con la propaganda sobre el desarrollo de una defensa antimisil,
Washington promueve una situación de proliferación y terror nuclear
que estimula las tendencias y problemas globales desestabilizadores
del sistema internacional, argumentó