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El Departamento de Defensa estadounidense envió en el último lustro
más de 43 mil soldados a las guerras de Iraq y Afganistán, a pesar de
estar médicamente inhabilitados para combatir, denunciaron hoy
organizaciones de veteranos.
De acuerdo con esas agrupaciones, la decisión de movilizar a
individuos con impedimentas demuestra las presiones existentes sobre
el Pentágono para el despliegue de tropas en esas contiendas, donde
1,6 millones de militares han cumplido misiones.
Nuestros efectivos están expuestos a intensos conflictos, con muy
poco descanso en casa y sin recuperar la salud antes de volver a los
teatros de operaciones bélicas, aseguró el presidente de Veteranos por
Norteamérica, Robert Muller.
Las informaciones sobre los uniformados limitados por cuestiones de
salud se basan en los reportes elaborados por galenos encargados de
reconocerlos, con antelación a la partida hacia los territorios iraquí
y afgano.
Esas estadísticas cifran en más de nueve mil los soldados
incapacitados enviados a combatir el año pasado, señalaron los
denunciantes.
Por su parte, el director adjunto del Pentágono para asuntos
sanitarios, Michael Kilpatrick, admitió que las listas de impedidos
médicos carecen de datos sobre la seriedad de los problemas, los tipos
de dolencias y las medidas adoptadas para erradicarlas o atenuarlas.
Según Kilpatrick, investigaciones castrenses realizadas en 2007
hallaron, entre esas tropas afectadas, dificultades visuales, en la
dentadura, alergias y algunos con traumas mentales.
Una reciente pesquisa de la Corporación Rand encontró que más de
300 mil militares participantes en las ocupaciones de Iraq y
Afganistán presentan depresión profunda y estrés postraumático,
mientras una cifra similar de efectivos pudiera tener lesiones
encefálicas.