Los primeros aviones con ayuda de la ONU
para millares de damnificados en Myanmar por el ciclón Nargis
llegarán hoy a la ciudad de Yangón, en el comienzo de una urgente
operación humanitaria mundial.
El Nargis azotó el fin de semana la populosa región arrocera
Ayeyarwady, al suroeste de la capital de Myanmar, con letales
vientos de hasta 200 kilómetros por hora, dejando a su paso casas y
tendidos eléctricos destruidos y extensas áreas inundadas.
Según estimados, unas 22 mil 500 personas murieron y más de 40
mil están desaparecidas, mientras que los damnificados pudieran ser
más de un millón.
Luego de las primeras evaluaciones hechas por las autoridades de
ese país del sudeste asiático, las regiones de Yangón, Ayeyarwadu,
Bago, Mon y Kayin, con una población en su conjunto superior a los
24 millones de personas, fueron declaradas zonas de desastre.
La portavoz de la ONU Marie Okabe dijo que el Programa Mundial de
Alimentos (PMA) despachó cuatro aviones que deben aterrizar hoy en
Yangón con un cargamento de 45 toneladas de alimentos y otros
artículos esenciales para los damnificados.
Dos de los aviones proceden desde Dacca, la capital de Bangladesh;
uno de Sharjah, Emiratos Árabes Unidos, y el otro vuela desde la
localidad de Brindisi con una carga de 25 toneladas de equipos de
emergencia sufragados por el gobierno de Italia.
Esos serán los primeros vuelos de la ONU con ayuda humanitaria en
aterrizar en la capital de Myanmar, dijo Okabe.
La llegada de esos vuelos a Yangón coincide con la de un equipo
de Evaluación de Desastre y Coordinación de la ONU que deberá medir
la magnitud de los daños causados por el ciclón y coordinar las
operaciones de ayuda humanitaria con las autoridades locales.
El permiso de entrada a ese equipo, cinco días después de la
embestida del Nargis, fue el resultado de conversaciones con las
autoridades de Myanmar, según dijo ayer a la prensa en esta sede el
coordinador de ayuda humanitaria de la ONU, John Holmes.
Por lo menos, 40 funcionarios de otras agencias humanitarias
están a la espera de recibir permiso de entrada para planificar de
inmediato la distribución de ayuda.
Además de las autorizaciones aduanales, también son necesarios
los permisos para los vuelos de helicópteros en las operaciones de
asistencia y evaluación de extensas regiones aisladas por las
inundaciones.
Holmes indicó que las conversaciones con las autoridades de
Myanmar han sido muy positivas y que en ningún momento se han
mostrado renuentes a la emisión de visa.
El inconvenientes es que ante esta situación de emergencia lo que
hay es una demora en otorgar esos permisos de entrada al país ,
indicó Holmes en declaraciones a la prensa en esta capital.
Por su parte, unos 130 técnicos del Fondo de la ONU para la
Infancia (UNICEF) esperan viajar a las zonas afectadas para
identificar las necesidades de las mujeres y los niños y despachar
la ayuda necesaria a esas personas.
Por el momento, la ONU destinará unos 10 millones de dólares del
Fondo Central de Respuesta de Emergencia para la ayuda a Myanmar.
Según Holmes, una docena de países han indicado su disposición a
contribuir en su conjunto a esos esfuerzos con unos 30 millones de
dólares.