El gobierno boliviano descartó
hoy que las transnacionales petroleras nacionalizadas la pasada
semana acudan al arbitraje internacional para cuestionar ese
proceso, a falta de moral y ética.
Según ejemplificó Santos Ramírez, presidente de la estatal
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la compañía
CLHB, de capitales peruanos y alemanes, es una de las que actuó de
forma irregular.
Ramírez acusó a la firma que pertenecía a la alemana Oil Tanking
GmBH y a la peruana Graña y Montero, de retirar fondos y contraer
deudas con cargo a sus futuras utilidades.
Asimismo señaló que esa entidad, encargada de almacenar
carburantes, incumplió con las inversiones prometidas desde su
privatización en el año 2000.
Los fondos retirados fueron para pagar beneficios a sus
ejecutivos de manera anticipada, acotó.
El ejecutivo recuperó el pasado 1 de mayo todas las acciones de
esa empresa para permitir que YPFB asuma el control.
El presidente Evo Morales también decretó ese día que las
acciones mayoritarias de otras dos petroleras pasen a la estatal.
Se trata de la operadora de oleoductos Transredes, operada por la
británica Ashmore y Pan-american Energy; y la empresa Chaco, del
grupo British Petroleum.
Sólo Andina, filial de la hispano argentina Repsol YPF, alcanzó
un acuerdo tras aceptar compartir la gestión de 11 campos de gas,
entre ellos los dos más grandes reservorios, San Alberto y San
Antonio.
YPFB asumirá el control de las operaciones de las compañías del
sector recién nacionalizadas en un período de transición que durará
entre 90 y 120 días.
De acuerdo con Ramírez, ese es el tiempo en que el Estado tendrá
listo el cambio de las normas internas de las empresas y los equipos
para asumir las operaciones.
Asimismo precisó que el control administrativo de las
nacionalizadas, que implica contar con la mayoría accionaria, debe
concretarse hasta el 1 de junio, como indica el decreto supremo.