A diferencia de hace 30 años, hoy, me afirman
fuentes de esa ciudad, es imposible ni siquiera criticar a Batista en
los medios masivos miamenses. Poco a poco se empezaron a organizar
celebraciones nada discretas de fechas batistianas en mansiones de
Coral Gables, los congresistas Díaz-Balart han elogiado en público la
obra de la dictadura de Batista, a la cual su abuelo y su padre
sirvieron en altos cargos y ya no se evitaba discutir quién fue el
padrino de bautizo del congresista republicano por la Florida, Lincoln
Díaz-Balart.
Curiosamente todo esto se vio incrementado desde la
gestión y aprobación en 1996 de la Ley Helms-Burton, la que llamaban
en los pasillos del Congreso norteamericano "The Bacardí Bill" o La
Ley Bacardí. En esta se incluyó una especie de "truquito"
semántico-legal que permitía a todos los batistianos que escaparon de
Cuba el 1 de Enero de 1959 "reclamar" sus propiedades en una
hipotética Cuba ocupada por las tropas norteamericanas.
Pero primero, ¿qué se entiende por "batistiano"?
Batistiano es alguien que sigue y rinde culto a la
obra de Fulgencio Batista y Zaldívar, quien, para solo citar una
valoración no cubana, fue "uno de los dictadores más sangrientos y
corruptos de América Latina", según un documental sobre la Mafia y
Cuba, producido y transmitido por el canal norteamericano History
Channel.
Aquí,
el cabeza de familia, Rafael Díaz-Balart padre, junto a Batista,
durante la firma del nombramiento como ministro de Transporte del
dictador.
Los cubanos sabemos el porqué de la afirmación
anterior. La verdad es que sabemos mucho más que eso.
Pero en Miami, el régimen que controla esa ciudad o
no lo sabe o está tratando de cambiar la historia.
Veamos solo algunos de estos hechos:
El diario El Nuevo Herald describía en un artículo
sobre el renovado interés histórico en la figura de Batista, "los
hechos ocurridos el 14 de enero del 2001, una misa convocada en la
iglesia San Juan Bosco de Miami para honrar al ex gobernante (Batista)
en el centenario de su nacimiento".
Y agregaba dicho diario:
"Grupos de exiliados han seguido conmemorando otras
fechas vinculadas a Batista, como los aniversarios del 4 de septiembre
de 1933, cuando el entonces sargento encabezó una revuelta militar que
lo catapultó a la historia de Cuba y llevó a la renuncia del
presidente provisional Carlos Manuel de Céspedes."
Pero siguiendo con esta resumida relación de
hechos, en julio del 2002, el entonces gobernador Jeb Bush nominó a
Raúl García Cantero Batista, nieto de Batista, para el puesto de Juez
de la Corte Suprema de la Florida. El sr. Cantero había previamente
descrito a Orlando Bosch en la radio de Miami como "un gran patriota
cubano".
El Nuevo Herald también reportaba que "en el 2005,
los herederos de Batista donaron a la Cuban Heritage Collection de la
Universidad de Miami miles de documentos —cartas, fotos, manuscritos,
recortes de publicaciones, libros, revistas— que cubren
fundamentalmente sus años de exilio, desde 1958 hasta 1973".
De algunos de estos documentos, donde por cierto se
afirma por quienes los han consultado, que no aparece prácticamente
nada sobre el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, se pueden leer
dos citas reveladoras:
La primera es un pensamiento de Batista sobre lo
que era la contrarrevolución cubana y que tiene hoy plena vigencia,
cuando le escribió a Eusebio Mujal ex secretario general de la
batistiana Confederación de Trabajadores de Cuba desde Estoril,
Portugal, el 15 de abril de 1967: "A veces los grupos, que ya forman
ramilletes, son simbólicos e instrumentos de dos o tres personas
interesadas en destacarse, o de ansiosos o desesperados que a su vez
son aprovechados para sumar factores a la dispersión". No cabe duda,
conocía bien a esta mafia que hoy lo trata de reivindicar.
La otra nos descubre algo bien simbólico. Fue
Batista en persona, de su gran fortuna robada al pueblo de Cuba, quien
pagó por levantar en Miami el monumento a la Brigada mercenaria
invasora de Playa Girón. Se lee en uno de estos documentos, una carta
de 1971, donde la junta directiva de la Brigada 2506 le escribió desde
Miami para darle gracias por su "valiosa donación económica", que
permitió levantar el Memorial de la Calle Ocho.
A confesión de parte, relevo de pruebas. Era "su
Brigada", la de los batistianos que aspiraban a recuperar sus
privilegios y poderes y por eso les pagó su Memorial.
El 7 de octubre del 2006 se celebró el funeral de
la viuda de Batista, Martha Fernández de Batista, el diario Palm Beach
Post lo describió así: "Entre los dolientes estaban descendientes de
los dueños de plantaciones azucareras, políticos y militares de la
Cuba pre-Castro".
El resto de lo que está pasando se veía venir.
El Nuevo Herald reporta que "en el 2006, el
historiador cubanoamericano Frank-Argote Freyre publicó (el libro)
Fulgencio Batista: From revolutionary to strongman (De revolucionario
a hombre fuerte).
Y acto seguido, este historiador del régimen de
Miami, dejaba en el Herald bien clara su posición: "Uno de los mitos
de la Revolución es que Batista fue un demonio"...
"Su mente era muy sutil, entendía el poder y los mecanismos para
manejarlo...
Hace tiempo debíamos haberlo visto con ojos más históricos y menos
apasionados".
Pero "la orientación" de "reescribir" la historia
de Batista para "glorificarlo" continuaba ejecutándose a la
perfección.
En mayo del 2006, Emilio Ichikawa realizó y publicó
en Miami una extensa entrevista al hijo mayor de Batista, Fulgencio
Rubén (Papo) Batista, quien falleció el pasado año.
En estos fragmentos, más allá de una relación
padre-hijo, afloran claramente los objetivos reales de la misma:
Fulgencio Rubén "Papo" Batista: "A mi padre lo
hicieron casi una personificación del mal. Y el acoso fue
internacional. Pero el problema ya no era solamente ser batistiano,
sino ser "proclive" a Batista... La suerte es que ya hay historiadores
desprejuiciados en el exilio, y quiera Dios que también dentro de
Cuba, que pueden analizar los hechos
Esa objetividad ya la empiezo a percibir en el ámbito de la academia
americana. Se comienza a estudiar la época de Batista sin prejuicios."
Pregunta: Si UD. tuviera que definir la posición
política de Batista, en general, ¿cómo lo haría?
"Papo" Batista: Un día yo le pregunté eso mismo a
mi padre. Él se consideraba un hombre de centro; con mucha
sensibilidad por los más necesitados, por las clases menos favorecidas...".
"Hace algún tiempo se me preguntó qué hecho
consideraba como más importante en la historia de Batista, mi padre.
Contesté que aunque importantes habían sido sus obras públicas, su
labor educacional y sanitaria, su impulso a la economía (sobre todo en
su segunda etapa) y las leyes sociales que había implementado, lo que
más admiraba era cómo había encaminado el proceso institucional que
culminó con la Constituyente de 1940...".
Por otra parte El Nuevo Herald agrega que: "En
España, el joven periodista Gregorio León obtuvo el X Premio de Novela
de la Ciudad de Badajoz en el 2007 por ‘Murciélagos en un burdel’,
inspirada en el fallido asalto al Palacio Presidencial en 1957 y donde
recrea la personalidad del general golpista".
"Quitarle a Batista la etiqueta de dictador es tan
difícil como borrar un tatuaje. No podía describirlo como el
sanguinario que ha trazado el régimen cubano históricamente ni tampoco
llevármelo al otro extremo", agregó el premiado novelista para
curiosamente, casi repetir, el mensaje que ya había lanzado el
"historiador" Frank-Argote Freyre.
Y finalmente se confirma algo, que ya había sido
revelado en el programa Radio Miami, de la emisora radial de esa
ciudad WOCN y que algunos allí comentaron que era una invención
dirigida a dañar la imagen de la escritora de origen cubano Zoe
Valdés.
En el reciente trabajo, antes citado, del Nuevo
Herald sobre el "nuevo interés histórico" en Batista, se puede leer:
"En París, la escritora Zoe Valdés prepara una
novela sobre el ‘penúltimo dictador cubano’, de la cual se limitó a
decir que abarca desde Quintín Banderas hasta la muerte de Batista.
"Me parece (explica Zoes Valdés) que ha pasado
mucho tiempo, y que la figura de Batista comienza a engrandecerse,
comparado con Castro no fue el dictador que se dijo, hizo mucho bien a
su país por un lado, y vivió un exilio digno, hasta su muerte."
La dictadura de Batista en términos de asesinatos,
represión, corrupción y otros males fue el horror para Cuba y dejó una
profunda huella de dolor entre los cubanos (Granma tratará
mañana el tema ¿Qué fue la dictadura de Fulgencio Batista).
Los hechos, hay más que los aquí descritos,
hablaran por sí solos, y nos permitirían determinar qué está pasando:
¿Es ignorancia del régimen de Miami o un intento de rescribir de
manera tergiversada la historia?
Aquí están, repito, solo algunos de los hechos,
para que como siempre les pido, saque usted sus propias conclusiones.