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La precandidata a la Casa Blanca Hillary Clinton enfrenta hoy una
creciente presión de líderes demócratas para que renuncie y despeje el
camino de su rival Barack Obama, con el fin de evitar una división en
ese partido.
El último en sumarse a ese criterio fue el ex candidato
presidencial George McGovern, quien retiró su apoyo a la ex primera
dama y lo otorgó a Obama.
McGovern llamó a la legisladora a abandonar su campaña
proselitista.
Creo que ha llegado el momento de los demócratas de unirse y
prepararse para una dura carrera en otoño contra el aspirante
republicano John McCain, comentó.
En similar sentido se pronunció recientemente el senador Patrick
Leahy.
Tanto el presidente del Comité Nacional Demócrata, Howard Dean,
como el líder de la bancada de ese partido en la Cámara alta, Harry
Reid, abogaron por un acuerdo entre ambos contendientes para evitar
dilatar más la batalla electoral interna.
Con la amplia victoria la víspera en Carolina del Norte y una
estrecha derrota en Indiana, Obama incrementó la ventaja con respecto
a Clinton en el número de delegados y del voto popular.
De acuerdo con el sitio especializado Real Clear Politics, Obama
cuenta con el respaldo de mil 845 delegados, por mil 693 partidarios
de la ex primera dama, de los dos mil 25 requeridos para ser postulado
como candidato de la agrupación.