Ecuador denunció que en el ataque
colombiano a un campamento clandestino de la guerrilla en este
territorio, el 1 de marzo, fueron rematados cuatro sobrevivientes.
Los resultados preliminares de las autopsias realizadas a cuatro
de los cadáveres, recuperados por fuerzas ecuatorianas tras la
operación, revelan que fueron ejecutados a sangre fría, resaltó la
víspera el ministro de Gobierno, Fernando Bustamante.
Acompañado del titular del Seguridad, Gustavo Larrea, y la
canciller, Maria Isabel Salvador, Bustamante señaló que no puede
descartarse que se trató de ejecuciones de personas que estaban
heridas o incluso ilesas.
Al presentar fotografías y los informes de las disecciones
efectuadas por expertos nacionales y franceses, recalcó que tres de
estas personas estuvieron indefensas cuando recibieron varios
impactos de bala por la espalda.
Puntualizó que las pesquisas determinan que uno de los
guerrilleros estaba herido y fue rematado mientras se arrastraba.
Bustamante señaló que el ecuatoriano Franklin Aisalia fue el
cuarto sobreviviente ejecutado por las fuerzas colombianas, y aclaró
que su muerte se debió a golpes recibidos en el cráneo.
No murió por disparos de arma de fuego, por la onda expansiva o
la explosión (de las bombas lanzadas), sino por los golpes en su
cráneo, que fueron al menos tres, enfatizó.
El dictamen forense señala que el ciudadano de Ecuador salió
ileso del bombardeo, recibió después un disparo que no lo mató y los
golpes fueron dados con un objeto de forma cuadrangular de arriba
hacia abajo, explicó.
El ministro indicó que no está claro si el ecuatoriano fue
ejecutado en el campamento clandestino o después de ser llevado a
Bogotá junto con el cadáver de Raúl Reyes, portavoz de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia.
Ante estas revelaciones, la canciller exigió a Colombia la
entrega de la autopsia realizada a Aisalia para determinar la hora
de su muerte, así como los detalles de esa operación.
Haremos una solicitud al vecino gobierno y a la Organización de
Estados Americanos, indicó.
Este ataque generó una crisis diplomática y el rompimiento de
relaciones con Colombia por parte de Ecuador.