El Congreso de Estados Unidos
investiga hoy el tratamiento que la Casa Blanca le da a los presos
sospechosos de terrorismo, en medio de un escándalo de tortura
contra ellos.
La televisora CNN informó que el Comité Judicial de la Cámara de
Representantes citó a varios miembros de la administración del
presidente George W. Bush para ser interpelados por el tema.
Entre ellos se encuentra David Addington, jefe del gabinete del
vicepresidente Richard Cheney.
La pasada semana Kathryn Wheelbarger, consejero legal de Cheney,
manifestó que Addington estarían de acuerdo en asistir a la
audiencia.
Días atrás el Comité de Inteligencia del Senado aprobó limitar
los métodos de interrogatorio de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) al obligarla a utilizar sólo las técnicas aprobadas por el
ejército.
La iniciativa fue incluida en un proyecto de ley para financiar
operaciones de inteligencia en el 2009, aunque uno similar fue
vetado recientemente por Bush tras ser aprobado por el Congreso.
El manual del Ejército prohíbe el ahogamiento simulado
(submarino), el uso de capuchas a prisioneros o de perros para
intimidarlos, los golpes físicos o el empleo de corriente eléctrica
contra ellos, as como desnudarlos.
Las fuerzas armadas cambiaron sus procedimientos tras el
escándalo desatado por las torturas cometidas contra reclusos en
cárceles administradas por el Pentágono, entre ellas, Abu Ghraib, en
Iraq, y la base naval de Guantánamo, territorio ocupado ilegalmente
al este de Cuba.
Según la televisora ABC, importantes funcionarios del gobierno,
entre ellos Cheney, aprobaron personalmente aplicar torturas a
prisioneros.
Además de Cheney, sancionaron la medida la secretaria de Estado,
Condoleezza Rice, y su antecesor, Colin Powell, el ex jefe del
Pentágono Donald Rumsfeld y el otrora director de la Agencia Central
de Inteligencia (CIA) George Tenet.