Recuentos de diversas fuentes,
incluida la oficial, indican hoy aquí que las víctimas del ciclón
Nargis que arrasó extensas regiones en Myanmar sobrepasan las 60
mil, mientras cientos de miles de personas aguardan por ayuda.
Según las últimas cifras dadas por la radio estatal, el saldo es
de 22 mil 464 muertos y 41 mil 54 desaparecidos.
Sin embargo, la proliferación de cadáveres en calles y arrozales
de localidades y de los desamparados en los cinco estados azotados
por el huracán Nargis apuntan a un desastre mayor.
En Yangón, otrora capital del país, se reportan 671 fallecidos,
mientras soldados y otro personal batallan por remover los árboles
caídos en las vías y comienza a llegar la asistencia de algunas
entidades internacionales.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU informó que se
distribuyen unas 800 toneladas de víveres entre casi un millón de
damnificados quedados a la intemperie tras perder sus hogares.
Entretanto, el delta del río Irriwaddy y las ciudades aledañas
siguen incomunicados debido a las inundaciones y desaparición de los
caminos, y apenas se conoce que las víctimas fatales en la zona
pasan de 15 mil, según datos de las autoridades.
Helicópteros de entidades mundiales sobrevolaron la región y
según los pasajeros, el paisaje resulta cada vez más desolador entre
los numerosos cuerpos que yacen en cultivos de arroz y la
destrucción de los poblados.
El paso del ciclón Nargis, con vientos de unos 200 kilómetros por
hora, dejó el fin de semana sin electricidad a los más de cinco
millones de moradores de Yangón y varias localidades, sin que se
conozca cuando podrá ser restituido el suministro.
Evaluaciones preliminares señalan que la escasez de alimentos,
agua y refugio en el delta y en Yangón pueden devenir tragedia de
salud para alrededor de la cuarta parte de los 57 millones de
personas que habitan esta nación del Sureste Asiático.
Por otra parte, el gobierno militar anunció que quedó suspendido
el referendo constitucional del próximo día 10 en los estados
arrasados por Nargis.