Agencias de la ONU se aprestan hoy a
brindar ayuda a los damnificados en Myanmar a consecuencia del paso
del huracán Nargis, que a juicio de especialistas aquí podría
superar los centenares de miles de personas.
Rashid Khalikov, director de la OCHA en Nueva York, dijo que
lamentablemente no podemos precisar cuántas personas están
necesitadas de asistencia, pero deben superar los cientos de miles.
El representante de la Oficina de la ONU para la Coordinación de
la Asistencia Humanitaria (OCHA) anunció que la ayuda está lista y
espera la cooperación de las autoridades de Yangón para acelerar la
entrega de suministros de emergencia vitales. Este es un momento
vital para la población afectada, añadió Khalikov, quien pidió apoyo
a la comunidad internacional para respaldar los esfuerzos actuales.
Entretanto se informó que la representación de la ONU en Myanmar
valora la situación para lanzar un llamamiento internacional a fines
de esta semana.
La portavoz Marie Okabe dio a conocer ayer que el secretario
general Ban Ki-moon escribió al general Than Shwe para transmitir
sus condolencias por esta tragedia y reiteró que la ONU está lista
para brindar la asistencia necesaria y movilizar la ayuda mundial.
En igual sentido se pronunció el presidente de la Asamblea
General, Srgjan Kerim, quien expresó solidaridad con el pueblo de
Myanmar.
Ayer, el Programa Mundial de Alimentos comenzó en la capital la
distribución de víveres para los damnificados, mientras otras
agencias de la ONU reúnen productos necesarios para la supervivencia
de los afectados por el fenómeno meteorológico.
Ese organismo cuenta con reserves de más de 800 toneladas de
alimentos en sus almacenes en Yangón, que distribuirá en las
diversas zonas afectadas por el ciclón.
El huracán, que azotó el fin de semana la región de Irrawaddy con
vientos superiores a los 190 kilómetros por hora y posteriormente
Yangón provocó la muerte de unas 22 mil 500 personas y la
desaparición de otras 40 mil.
El gobierno de Myanmar declaró como áreas de desastres Yangón,
Ayeyarwwady, Bago, Mon y Kayin, donde reside una población de unos
24 millones de personas, seis millones de ellos concentrados en la
capital.