Juegos Nacionales para niños discapacitados

Reconforta... y mucho

COTO WONG
cwong@granma.cip.cu

Duele y a la vez alegra, recompensa.

Sentimientos encontrados que tienen su expresión más alta cuando uno ve a tantos niños limitados físico-motores llenos de ilusiones y sueños, devenidos canto a la esperanza de ser mejores cada día y de tener una vida plena pese a esos imponderables, en la mayoría de los casos irreversibles.

Pequeños pero a la vez grandes atletas, que pondrán por delante el arrojo y la valentía en pos de una medalla, o mostrarán la necesaria firmeza de carácter para comprender una derrota, porque lo primero es competir sin menospreciar capacidades y habilidades individuales, promoviendo la cooperación entre todos.

Y cuando se les ve con la contentura desbordándose por cada poro de la piel, deseosos por estar en las salas y pistas de competencia, sin importarles siquiera sus limitaciones, entonces se retoma un tema indispensable y humano de la Revolución cubana: su gran apoyo a las personas discapacitadas, una asignatura aprobada que pocas naciones, incluidas algunas del Primer Mundo, pueden mostrar como esta Isla del Caribe.

Y ayer, en la inauguración de los V Juegos Nacionales para Niños Limitados Físico-Motores, a muchos se nos quiso quebrar el pecho porque ellos dieron una gran lección de autoestima colectiva, regando sobre el tabloncillo de la sala capitalina Ramón Fonst la confianza de que serán, por encima de todas las cosas, fieles abanderados de nuestro movimiento deportivo y de los valores que defiende y promueve nuestra sociedad.

Aflige sí, pero reconforta... y mucho.

 

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