Sin abandonar la prioridad del cuidado y fomento de las
plantaciones cañeras, los trabajadores de la agroindustria azucarera
en la provincia de Pinar del Río priorizan las producciones
agropecuarias en más de 22 mil hectáreas.
Igual al resto de las provincias, expertos evaluaron en el
territorio las condiciones físicas de los terrenos, de lo cual derivó
la decisión de dedicar a otras líneas una cantidad de áreas casi
pareja a la cubierta de la gramínea, procesada en las dos empresas
activas, tras la reestructuración del sector.
A escala de toda Cuba se consideró oportuno dar igual uso a
alrededor del 61 por ciento del fondo de tierras liberado de caña, o
sea por encima de un millón 200 mil hectáreas, donde proliferan
cultivos varios, forestales, granos y distintos tipos de ganadería,
incluida la cría de búfalos.
En el caso de Pinar del Río destaca por su aporte en estos
renglones la Empresa Agropecuaria Pablo de la Torriente Brau, del
municipio de Bahía Honda, muestra además de la acogida de las
transformaciones del objeto social por la comunidad del más antiguo
ingenio de la provincia, fundado a inicios del siglo XIX.
Indican directivos del MINAZ, que los principales beneficios de la
variante son las mejorías en las condiciones de vida reflejados en la
revitalización de las ofertas de mercado, en los bateyes, comedores
obreros y otras entidades con las cuales se comercian los productos.
Las más importantes metas de la provincia en esta línea de
diversificación radican en extender los avances científicos y
recuperar tradiciones agrícolas olvidadas, a fin de incrementar los
rendimientos como demanda el país ante el alza de los precios de los
alimentos en el mercado mundial.
A las producciones agropecuarias los azucareros suman el ahorro de
energía, la obtención de biofertilizantes y miniindustrias afines, que
completarán la gama de ofertas de un sector urgido de novedades tras
los más de cinco siglos de tradición en la mayor de las Antillas