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El presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró hoy estar
preocupado por el alza de precios de la gasolina, mientras rechaza la
propuesta de suspender el impuesto federal sobre el combustible
durante el verano.
Bush señaló que la solución para esta crisis no es fácil, pues el
problema lo sufren las familias trabajadoras.
Sin embargo, sus proposiciones se basan en la construcción de
nuevas refinerías, plantas nucleares y perforaciones en Alaska, y no
en las soluciones para el corto plazo expuestas por los candidatos a
la presidencia del país.
La aspirante demócrata Hillary Clinton y el republicano John Mc
Cain han planteado en varias ocasiones una suspensión del gravamen
sobre la gasolina en la época de mayor consumo, el verano.
Al tiempo, promocionan la posibilidad de crear un tributo sobre las
ganancias adicionales de las compañías petroleras para impulsar la
disminución de precios, apoyados en este caso por el opositor
demócrata de Clinton, Barack Obama.
En cambio, el actual Jefe de la Casa Blanca expresó que una de las
formas de ayudar a la gente es a través de los recortes fiscales que
comenzó a implementar el gobierno la semana anterior y que los
demócratas califican de insuficiente.
Mientras, el alza del mercado petrolero, cuyos costes a nivel
mundial crecieron 74 por ciento en el último año, afecta cada vez a
más familias en el país y no muestra signos de contención.