Bush comete equívoco con historia de México

Elson Concepción Pérez

Esta vez Bush cometió dos disparates. Uno seguido del otro. Lo hizo de forma reiterada en una proclama oficial emitida con motivo del 5 de mayo, aniversario de la Batalla de Puebla, México, en 1862.

Las redadas antinmigrantes están a la orden del día, pese a que Bush habla de “fuertes lazos” de familia, economía y cultura entre ambas naciones.

Esta vez fue por escrito y con su rúbrica, aunque quizás apremiado por los trajines del descanso de fin de semana y los paseos con su perrita Spot.

Pero mencionó de forma equivocada el 16 de septiembre de 1867 como la fecha en la que los mexicanos lograron su independencia, cuando en realidad esa gesta histórica se concretó en 1810.

Y para tropezar de nuevo con la misma piedra, en una corrección posterior fue anulado el mes, pero no el año, cuando en realidad la fecha de 1867 correspondía al fin de la intervención francesa en México.

Tanto el Presidente como sus asesores parecen competir en eso de desconocer o ignorar la historia, aunque se trate de un país como México, al que Estados Unidos le arrancó el 51% del territorio.

W. Bush, no obstante, dijo en su disparatada proclama que la conmemoración de la fecha —no sé a cuál se refería, si a la real o a la inventada por él— debe ser una oportunidad de reconocer los "fuertes lazos" de familias, economía y cultura entre ambas naciones.

Por supuesto, no mencionó para nada aquella época en que se produjo la anexión de Texas, o la conquista por la fuerza de California, Nuevo México o Arizona, y que obligó a configurar un nuevo mapa mexicano a partir de 1848.

Tampoco Bush hizo alusión alguna al humillante muro de unos 1 000 kilómetros que Washington levanta en su frontera con la nación azteca. Ni de las deportaciones de mexicanos desde Estados Unidos, que aumentaron un 300% durante el año 2007. O las redadas contra los inmigrantes y los miles que han perecido en su peregrinar hacia la potencia vecina.

También ¿por qué no? el presidente norteamericano debió recordar la aplicación del Tratado de Libre Comercio, que ha destrozado la agricultura y la pequeña empresa mexicanas y hecho subir de forma vertiginosa el precio de los alimentos, principalmente del maíz, fundamental para la canasta familiar de ese país.

 

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