Un terrorista internacional, denunciado como tal por los propios
servicios de Inmigración de Estados Unidos, "invitado de honor" de un
banquete en pleno Miami, con convidados fichados por el FBI como
terroristas y una mayoría de las personas presentes vinculada a
organizaciones que apoyan públicamente el uso del terror:
Tal es la alucinante escena que tuvo lugar este último viernes en
el Big Five Club de la ciudad que la extrema derecha del continente
considera su patria, sin que el FBI y los escuadrones antiterroristas
del estado de la Florida intervengan.
El Miami Herald, con su habitual complacencia ante la fauna
mafiosa, reporta el sábado cómo un Posada "radiante" abrazó y dio la
mano "a cientos de partidarios" a su llegada al Club, para luego
contar que "se esperaba" a 500 personas en la sala de recepción con
sus "manteles blancos y servilletas rojas y azules".
Con el mismo tono insípido como si estuviera describiendo una boda,
el complaciente reportero precisa que el terrorista más peligroso del
continente "en un traje azul oscuro" iba de "una mesa a la otra"
saludando a los participantes.
El Big Five Club, al cual están vinculado un número de
cubanoamericanos conocidos de Miami y que ocupa un amplio terreno en
la esquina de la Calle 8 Sureste y de la 92 Avenida en el sector de
West Miami-Dade, es el lugar habitual de celebraciones de varios
grupos extremistas de esta ciudad norteamericana, donde se tolera
abiertamente al terrorismo.
Entre los connotados terroristas presentes se encontraba Ernesto
Díaz, actual jefe de Alpha 66, una organización creada por la CIA en
los siniestros años de la estación JM/WAVE y que tiene un larguísimo
historial de ataques terroristas contra Cuba realizados bajo órdenes
de la Agencia.
"El banquete tuvo el nivel de una fiesta de regreso", escribió el
cronista del Herald, trivializando esta reunión de delincuentes, con
toda intención.
Las sucesivas apariciones públicas de Posada en Miami, en la nariz
de las autoridades judiciales que pretenden luchar contra el
terrorismo, están meticulosamente organizadas bajo orientaciones del
Cuban Liberty Council y de la Fundación Nacional Cubano Americana, dos
organizaciones cuyos directivos siempre han estado vinculados con la
inteligencia norteamericana y el clan Bush.