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Santiago de Cuba
Correos: Los pagos y otros avatares
José Antonio Torres
Para Francisco Ruiz Barrientos, jubilado y vecino del U- 80, en el
Micro 9, del Distrito José Martí, la espera fue interminable.
Operar
con control y celeridad, retos impostergables para una de las
actividades de mayor contacto popular en el país.
Llevaba horas, y no era el primer día, en que se dirigía al correo
de la Zona 6, del bloque J, de la ciudad de Santiago de Cuba, y
recibía idéntica respuesta: "Debe regresar en otra oportunidad, ahora
no hay dinero, el fondo está afectado".
Desconcertado se preguntaba a qué lugar dirigirse, quién protegía
sus derechos, cómo una persona jubilada y enferma —cuya operación del
riñón izquierdo mostraba para refrendar sus palabras— no podía cobrar
su chequera.
Menos conforme, aunque con idéntica razón, discutían en el
mostrador Mirtha Luisa Liranza y Ailén Casanova, las que debían cobrar
sendos giros por importe de 200 y 140 pesos, respectivamente.
Mirtha
Luisa Liranza, muestra su derecho e insatisfacción por la situación
creada en la unidad de correos de mayor densidad poblacional en la
provincia de Santiago.
Mirtha, sin recriminar a la gestora y luego de casi una semana de
espera, preguntaba: "Por qué se le faltaba el respeto al pueblo,
quiénes son los responsables de esa situación, qué controles existen
en una unidad que todos los meses incurre en el mismo problema, dónde
están los que dirigen un servicio tan ineficiente, y que por demás los
clientes pagan".
BUSCANDO UNA EXPLICACIÓN
Romelia Deroncelet Vidal, jefa de la agencia, y Ana García,
especialista de recursos humanos, corroboraron la situación: en ese
momento no existía efectivo para cubrir ningún servicio, pese a que el
centro dispone mensualmente de una considerable suma para garantizar
todas sus actividades.
Ante la interrogante de qué significaba "el fondo afectado"
respondieron: se debe a que hace meses arrastramos un faltante de $25
005.67, que incluyen todo el fondo operativo de la unidad y $5 544.11
del préstamo bancario de asistencia social; problemática que conocen
los jefes de cuadro, inspección, economía, quejas y la dirección de la
empresa.
Insistieron en que la sucursal del Banco de Crédito y Comercio (BCC)
8301 le había negado la restitución del préstamo, tal y como prevé el
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
Esperanza Acosta Tabio, comercial de la unidad de correo de la zona
6, explicó que el problema se había tramitado, razón por la cual el
auditor de la empresa estaba analizando los faltantes. No obstante,
existía dilación en su solución pues el primer caso fue detectado en
julio del 2007, el segundo en diciembre de ese año y el último en la
primera decena de enero este año.
Argumentó que a diario intentaba darles una satisfacción a los
clientes, pero la dificultad persistía, en buena medida como resultado
de no tener responsable económico desde el 2005, jefe y técnico de
operaciones desde septiembre y noviembre del 2007. También por no
contar con administrador y utilizar de cajera a una adiestrada, con
voluntad, pero sin el conocimiento necesario.
LA OPINIÓN DE LA CONTRAPARTE
En reunión con los directivos y algunos de los factores de la
Empresa Provincial de Correos, convocada al efecto por Alfonso Brooks,
delegado del Ministerio de Informática y las Comunicaciones,
ratificaron que los fondos dispuestos en las unidades son suficientes
para cubrir sus necesidades operacionales, que no hay razones que
justifiquen hechos como este.
Con transparencia explicaron a Granma el interés por
eliminar la inestabilidad de sus múltiples servicios, la voluntad de
erradicar las causas y problemas que dañan el prestigio y laceran al
colectivo de trabajadores de la empresa.
Maribel Reinosa, directora de la sucursal del BCC, y Marianela
Álvarez, jefa de departamento de la dirección provincial del Banco de
Crédito y Comercio, señalaron que en febrero de este año, tras
concluir un estudio para ajustar la entrega de recursos financieros a
las necesidades reales de cada entidad, se redujo a todos los correos
el préstamo de asistencia social.
En ese momento, aclaró Maribel, no recibimos ninguna inconformidad;
ahora bien, el 27 de marzo le entregamos el monto que completaba la
cifra pactada para operar dentro del mes. Diez días después no habían
conciliado ni liquidado lo extraido, trámite de carácter obligatorio
para recibir un nuevo préstamo.
Manifestó estar a favor de revisar las operaciones por si es
necesario incrementar el marco financiero que reciben los
asistenciados, pero ajustado al estricto cumplimiento de lo
establecido legalmente y con la aprobación de la empresa.
El licenciado Rafael Herrera, auditor de la empresa, fue categórico
al expresar: que no ha habido un trabajo responsable para llevar
adelante el necesario control, chequeo sistemático y seguimiento
riguroso a la actividad comercial, económica y financiera.
UNA VALORACIÓN NECESARIA
Es inconcebible e inaceptable que situaciones como estas
prevalezcan, e incluso pervivan dentro de los colectivos laborales
durante meses sin ninguna respuesta.
A todas luces aquí el contacto con la base es deficiente, la
verificación empresarial incorrecta, se violan procedimientos, se
infringen disposiciones para el control de las finanzas, la
organización del trabajo está quebrantada y los planes de prevención
no se ajustan a su contexto. Además, asistimos al consabido caso donde
las plazas vacantes tienen efectos y consecuencias contraproducentes.
Intolerable resulta que los recursos monetarios destinados a la
asistencia y la seguridad sociales, a la protección de las madres,
enfermos, estudiantes y jubilados, no sean fiscalizados hasta el
último centavo de cada empréstito.
Lo sucedido en el correo de Zona 6 ocupa y preocupa a los
trabajadores de un sector exigido de revertir la situación para hacer
más eficiente sus compromisos sociales. |