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Estados Unidos inició el mapeo subterráneo de cuencas hidrológicas
fronterizas con México aprovechando la falta de acuerdos bilaterales
con el fin de abastecer a su territorio, revela hoy el diario mexicano
Milenio.
Ante la escasez del preciado líquido, los acuíferos que cruzan de
los estados norteamericanos de Texas y Nuevo México hasta Chihuahua y
Valle del Río y San Pedro, en México, se convirtieron en prioritarios
para el país vecino, según la información.
Precisa que ante la posible desertificación en la frontera con
México, el gobierno de George W. Bush centra su atención en las
cuencas que cruzan de norte a sur con el plan de hacer una explotación
intensiva en un corto plazo.
Cuatro de las 16 cuencas contienen potencialmente miles de millones
de litros de agua, por lo que fueron declaradas prioritarias por la
Casa Blanca y son objeto de sondeos con instrumentos sísmicos para
determinar su verdadero tamaño y composición.
Para ello se basa Estados Unidos en la aprobación de la Ley de
Acuíferos Transfronterizos México-Estados Unidos sancionada por la
Casa Blanca en diciembre del 2006, la cual adjudicó 25 millones de
dólares al ambicioso proyecto de investigación en la frontera.
Dicha ley ordenó el mapeo de las cuencas que se supone tienen
suficiente agua para sostener en el futuro a las poblaciones
fronterizas estadounidenses, mientras el senador Jeff Bingaman
consideró esa agua como un tema de seguridad nacional.
Milenio puntualizó que el llamado Bolsón Hueco provee virtualmente
de toda su agua a Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, pero no
existe ley alguna reguladora de la cantidad de líquido a extraer por
los dos países.
La OEA, agregó el periódico, realizó un estudio en el cual alertó
sobre la existencia en esa zona fronteriza de riesgo de confrontación
armada ante la previsible escasez de recursos hidrológicos en el
futuro.