A 80 años de ver la luz La gallega

Un homenaje a la mujer en todos los tiempos

SONIA SÁNCHEZ
sonia.sh@granma.cip.cu 

Foto:JORGE LUIS GONZÁLEZUna reliquia que linda con la curiosidad histórico-literaria emergió de los valiosos archivos del Instituto de Literatura y Lingüística, para devenir en edición facsimilar de un libro publicado en Cuba hace ocho décadas.

Copia original mecanografiada, firmada por el autor en La Habana el 13 de julio de 1926, se encuentra en los fondos de la institución. Extraída de un cofre, pensaría cualquiera. Tras una labor preparativa en la que el trabajo digital tuvo tanta importancia como el esmero en el cuidado de la reimpresión, vio la luz de nuevo la novela La gallega, de un inquieto periodista, profesor y escritor, Jesús Masdeu Reyes, nacido en la oriental ciudad de Bayamo, el 19 de noviembre de 1887.

Algún que otro alumno de él en la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling, entre 1940 y 1956, lo recuerda como hombre esbelto, de pelo claro entrado en canas, inteligente, elegante, cortés, y sobre todo, incesante buscador de todo lo que pudiera ser noticia, reflexión o anécdota para nutrir su quehacer en las letras, sin permanecer ajeno al tema social y político de su época. Enrique Núñez Rodríguez, quien se contaba entre sus amigos, dejó escrito: "Era un viejo lobo de redacciones cuando lo conocí (¼ )"

Su vida fue intensa en el plano cultural. Como cronista (colegiado número 625 según aparece en el Directorio Profesional de Periodistas de Cuba), fue colaborador de Bohemia, El Día, Heraldo de Cuba, El País, La Discusión, El Comercio, Pueblo, Excelsior y Diario de la Marina.

De su pluma salieron las novelas La raza triste (1924), Ambición (1931) y Reyes sin nación y otras —algunas inéditas— manuscritas y/o mecanuscritas preservadas en el Archivo General de la Sección de Archivos de la Biblioteca Fernando Ortiz, del Instituto de Literatura y Lingüística José Antonio Portuondo Valdor: Los vencidos (1912), El ensueño de los míseros (1912), Rutanio (1912), Mi mujer (1924), La querida (1926), Ambición (1927) y El miedo y la voluntad (fecha de publicación no precisada).

Homenaje al dolor de las madres españolas y de todas las mujeres que han vivido la tristeza nostálgica del hijo que no volvió nunca, citó Masdeu en la dedicatoria de La gallega.

Novela que con sus 80 años a cuestas, sin grandes lucimientos literarios, pero prolija en dibujar las desdichas de muchas emigradas de la península ibérica que venían a Cuba encumbradas por el sueño de una vida mejor, resulta, a fin de cuentas, más que un lamento, una denuncia a la segregación sufrida por miles de exiliados en la Cuba de entonces, pero que puede resultar también un retrato de sociedades de hoy en otras parte del mundo. Y en primer lugar, el desgarramiento de la mujer en un tiempo en que era cortado de raíz todo asomo de luchas por sus derechos.

La historia de la joven e inocente campesina española Llorca que sirve de criada en La Habana en casa de ricos, admira a su poco virtuosa patrona, y padece en la calle un ambiente sórdido que la lleva a quedar embarazada para soportar luego el rechazo y el desempleo.

Reeditada por el Instituto de Literatura y Lingüística con la cooperación de la Agencia Española de Colaboración Internacional, La gallega es, como explica en el prólogo la doctora Zaida Capote, "una lección de humanidad que la novela vuelve a darnos, ochenta años después, cuando aún, por increíble que parezca, tragedias como la de Llorca pueden repetirse".

 

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