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En la refinería Ñico López
La bomba pirata
Raquel Marrero Yanes
En horas de la noche del 25 de abril de 1963 un avión de dos
motores voló a baja altura sobre la refinería Ñico López y lanzó una
bomba de cien libras y varias latas de material inflamable tipo "napalm".
Acto seguido la nave tomó rumbo en la misma dirección de su
procedencia: el Norte.
Huellas
de la agresión yanki contra la refinería Ñico López. La bomba lanzada
y fragmentos de latas con “napalm”.
Agencias cablegráficas norteamericanas
difundían declaraciones de un tripulante en la ciudad de Washington,
quien aseguraba que había bombardeado la refinería.
El objetivo de la cobarde agresión era hacer volar los tanques de
petróleo y desencadenar la pérdida de vidas humanas. En esa ocasión la
bomba pirata no estalló. La rápida huida de los agresores no les
permitió conocer si habían cumplido el vil propósito.
El hecho de que el avión partiera de territorio norteamericano y
regresara al mismo punto con absoluta impunidad, así como el posterior
reconocimiento del hecho en la propia capital del imperio, puso en
evidencia la responsabilidad del Gobierno de los Estados Unidos en
este acto terrorista, uno de los tantos realizados contra Cuba, como
parte de su política de agresión.
Hoy, a 45 años del suceso, sabemos las verdaderas dimensiones de
esta guerra desatada por el imperialismo contra un pueblo cuya única
"culpa" es defender la libertad conquistada. |