Una
joya de las artes plásticas devenida hermoso libro salió ayer de la
Casa de las Américas en manos de muchos de los apasionados a esta
manifestación: el catálogo Matta, cuya presentación resultó el feliz
término del año que rindió homenaje a su entrañable figura de hombre
y artista.
Momento de especial significación consideró el Historiador de la
Ciudad, Eusebio Leal Spengler, la entrega de esta referencia
bibliográfica con la que no solo se le paga una deuda de gratitud al
chileno Roberto Sebastián Matta, uno de los principales artistas
cuya obra nutre los fondos de la Casa, sino se le explica a las
nuevas generaciones por qué ocupa un lugar tan particular en sus
colecciones: tan apegado a Cuba y tan comprensivo del enigmático
espíritu de la fundadora del centro, Haydée Santamaría.
En la ceremonia, en la que se encontraban los presidentes de la
Casa de las Américas y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba,
Roberto Fernández Retamar y Miguel Barnet respectivamente; el
embajador de Chile en Cuba, Jaime Tohá, y el director del Museo de
Bellas Artes del país sudamericano, Milán Ivelic, la directora de
Artes Plásticas de la entidad anfitriona, Lourdes Benigni, adelantó
que la nueva propuesta de la Colección Arte de Nuestra América será
el año de los artistas cinéticos, que llevará el nombre de este
movimiento de las artes plásticas.
El catálogo Matta, de 133 páginas, contiene como texto
central una rescatada entrevista que le realizara al pintor el
narrador y periodista Lisandro Otero en su residencia de Londres
durante los meses de mayo y octubre de 1975, publicada bajo el
título Clave para Matta por la Editorial Letras Cubanas en
1984. En el volumen aparecen también palabras de Retamar y una
reseña de Benigni (Apuntes para un sueño) en la que destaca
la trascendencia del artista en el patrimonio de la Casa.
La presentación del libro estuvo comprendida entre las
iniciativas que festejaron el aniversario 49 de la fundación de la
Casa de las Américas, que ofreció también un recorrido por su
recinto a los interesados; venta de libros, revistas, CD de música,
y brindó la oportunidad de disfrutar de materiales audiovisuales
relacionados con la historia del centro insignia de la cultura en el
continente.