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Campaña tomatera en Granma
Tantos tropiezos como palmas
Diversas presiones confluyeron en la cosecha de
la provincia, la cual, a pesar de los escollos, trascenderá como la
mayor del último decenio
Sara Sariol Sosa
YARA.— Según Glicerio Verdecia Sala, por las lluvias sorpresivas de
los primeros días de abril, la Unidad Básica de Producción Cooperativa
(UBPC) que él preside —la 28 de Enero, ubicada en La Delia, en este
municipio— perdió unos 3 450 quintales de tomate y 3 100 se les
afectaron por falta de envases.
La
utilización de las llamadas cajas paletas contribuyó a enfrentar el
déficit de envases más chicos.
Este productor, reconocido por haber logrado fórmulas para hacer
rentable desde los inicios a esa entidad agrícola —la mayor del
municipio—, asegura tener bien detalladas las pérdidas de cada
jornada.
Otros agricultores de Yara y de Cauto Cristo, las dos localidades
granmenses más comprometidas con la cosecha de la hortaliza, también
en estos días han hablado, aunque no con igual exactitud, de un nivel
de mermas, polémico asunto que ha trascendido las fronteras del
territorio, como lógica preocupación para quienes conocen que Cuba
eroga más de 1 000 dólares por tonelada de pulpa de tomate importada.
RECORRIDO NECESARIO
El
primer desafío para la contienda aquí fue impuesto por las constantes
precipitaciones asociadas, entre octubre y noviembre, a la tormenta
tropical Noel, fenómeno por el cual desaparecieron todos los
semilleros dispuestos para el cultivo. En Yara, por ejemplo, se
perdieron entonces 440 libras de semillas, suficientes para plantar 21
caballerías.
En opinión de los directivos del Ministerio de la Agricultura en la
provincia, gracias a un arduo programa con apoyo central, se aceleró
la producción de posturas en dos semilleros de la empresa de cultivos
varios Paquito Rosales y en algunas casas de cultivo protegido, y se
introdujeron variedades (Amalia, M2 y M82) mejores a las de años
anteriores, y un paquete tecnológico a favor de la calidad de la
siembra y de los rendimientos por área.
En
el momento de la cosecha se impone garantizar todas las cajas
necesarias.
Apoyado en tales alternativas, la siembra en tiempo récord —entre
el 15 de diciembre y el 30 de enero— de 35 caballerías en Yara y 25 en
Cauto Cristo (sumadas las áreas de la agricultura urbana, huertos,
cooperativas, parcelas¼ ) el sector
estableció el compromiso de producir 405 400 quintales, excedido con
creces dados los rendimientos, los cuales sin cerrar la recogida se
estiman sobre los 4 000 quintales por caballería.
Sin embargo, a principios de abril volvió a llover, se produjo una
maduración acelerada del fruto (sembrado recuérdese fuera de fecha y
sin el necesario escalonamiento), y los envases dispuestos para la
recogida (e incluso las fuerzas en determinados lugares) comenzaron a
resultar insuficientes ante la avalancha de tomate.
Las pérdidas comprobadas por el MINAGRI en Granma por tales causas
ascienden a poco más del 2% de la producción, aunque los agricultores
estiman que la cifra puede ser mayor.
En lo que sí coinciden directivos, cosecheros y granmenses en
general es que aun con los inconvenientes enfrentados en la cosecha,
hacía una década que en el territorio no se veía tanto tomate.
Hasta el día 22 el organismo tenía contabilizados más de 400 600
quintales por concepto de ventas totales y había entregado a la
industria yarense —con tecnología sin las condiciones óptimas y
concentradores muy lentos— 71 000 quintales (1 000 por encima de lo
comprometido este año y 52 000 más que en el 2007), sin contar otros 7
800 procesados en las industrias locales de los municipios.
Sobre la base de un análisis pormenorizado del tomate que queda en
el campo, hasta el cierre de la cosecha previsto para esta semana, los
agricultores granmenses aspiran acopiar otros 2 000 quintales,
excedente en general con el cual la provincia pretende compensar el
déficit de entrega del sector agroazucarero.
OTROS DETALLES
De acuerdo con el control estadístico, la dirección del territorio
augura que Granma será la segunda provincia con mayor aporte, y eso da
fe del esfuerzo realizado en los campos y en las unidades
procesadoras, incluida la de Cauto Cristo, pequeña y totalmente
artesanal, pero donde hay almacenadas más de 12 toneladas de pasta
bien concentrada para su posterior elaboración y uso.
Muchos de quienes han hecho un examen mesurado de esta campaña
tomatera, la califican como un gran desafío, por lograr un salto
productivo sin contar con todos los recursos necesarios.
Los envases aunque en cantidades muy superiores a las de años
anteriores resultaron insuficientes en el pico de maduración acelerado
por las lluvias.
En opinión de factores involucrados en la campaña, también
influyeron en el tema otras fallas tales como: no fue óptima la
organización en su entrega, no retornaron del resto de los municipios
para el campo cientos de cajas destinadas al consumo popular y no
pocos trabajadores agrícolas retuvieron en sus viviendas los envases
con que trasladaron el tomate para hacer el puré de la familia.
A pesar de esos tropiezos, no puede negarse que este como otros
territorios, comenzó a enrumbar sus esfuerzos para responder al
llamado de la máxima dirección política del país en cuanto a producir
más para minimizar las importaciones, un camino en el cual
prácticamente estamos de estreno, y aún con sensible déficit de
recursos y equipos.
Lo importante es que por cada insatisfacción o dificultad se
extraiga una idea útil o solución para concebir mejores y más
organizadas estrategias de trabajo en las campañas venideras, en las
que para todos el reto productivo, ineludiblemente, será superior.
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