LA
HABANA.— El ajedrecista ruso Anatoly Karpov, ex campeón mundial,
obsequió dos juegos de ajedrez al líder de la revolución Fidel
Castro y al presidente cubano Raúl Castro en esta su segunda visita
a Cuba, según se pudo conocer ayer durante su conferencia de prensa,
en el Coliseo de la Ciudad Deportiva.
"Conozco que los dirigentes cubanos son seguidores de este
deporte, y por eso les traje de regalo a Fidel y a Raúl Castro unos
juegos que fabricamos en Rusia y que llevan mi nombre", destacó,
tras comentar que el modelo se basó en los utilizados en la
Olimpiada de La Habana 1966.
Aseguró estar impresionado por la popularidad del ajedrez en Cuba
y el entusiasmo constatado en las simultáneas en que ha participado
aquí, la del 2004, en Santa Clara, y la reciente en la Universidad
de Ciencias Informáticas (UCI).
En otro momento de su conferencia el Gran Maestro ruso agradeció
la humanitaria labor que se ha realizado aquí con las víctimas del
accidente nuclear de Chernobil, un tema que sigue muy de cerca en su
condición de Presidente de la Comisión de Damnificados.
Karpov elogió el nivel de los jugadores locales y, aunque admitió
que ha estudiado algunas de sus partidas, declinó hacer un juicio
más profundo, "porque para ello necesito relacionarme más a fondo
con estos".
Con posterioridad, el titular mundial entre 1975-1985 y de
1993-1999, tuvo un nuevo acercamiento a la figura de José Raúl
Capablanca, al conocer el reinaugurado Club que lleva el nombre del
genial ajedrecista cubano, campeón del orbe entre 1921 y 1927, y se
mostró feliz al mover una pieza sobre la mesa utilizada para el
match en que Capablanca desplazó del cetro al alemán Enmanuel Lasker.
"Estoy seguro de que el Club siempre tendrá muchos asistentes y
espero que sea un gran impulso para el ajedrez cubano", escribió en
el libro para visitantes al Club.
El trebejista se interesó, además, por las colecciones de sellos
postales expuestas en el salón, especialmente por las series de
1951, año de su nacimiento. (AIN)