Un proyecto en proceso, dirigido a realizar grandes vitrales
representativos de la flora cubana, fundamentalmente, ocupa al
pintor y científico Jorge Duporté en su galería-taller de Las
Terrazas, comunidad montañosa pinareña.
Nacido al otro extremo del país, en la provincia de Guantánamo,
el siete de octubre de 1945, el artista se radicó desde 1986 en el
asentamiento de la vueltabajera Sierra del Rosario, cuando aún no
era la vecindad actual, experiencia de desarrollo campestre con
bases en el turismo.
Con unas 50 muestras a su haber, quizás eligió el sitio atraido
por la suerte de hechizo de ese lomerío, reserva de la biosfera, y
albergue de más de 800 especies vegetales, entre ellas disímiles
orquídeas universalmente conocidas por sus acuarelas, como ahora lo
serán en la nueva propuesta.
En declaraciones al diario cubano Granma, a su regreso reciente
de España, manifestó el propósito de hacer grandes vitrales -obras
planimétricas- en las cuales no faltarán el Ave del Paraiso (
strelitzia reginae), la caoba (swietenia mahagoni), ni la Flor de la
Pasión de Cristo o paciflora (paciflora palmerii).
El propio artículo recordó que una versión del dibujo de ese
último ejemplar le fue obsequiada al Papa Juan Pablo II, tras su
visita a Cuba en enero de 1998.
Un adelanto del proyecto de vitrales exhibió a inicios de este
año la galería BAT, de Madrid, en el conjunto Ceiba Pentandra, junto
a múltiples cuadros en otras técnicas capaces de llevar a ojos
europeos una riqueza cromática inusual, sostuvo la crítica.
Autor de exposiciones como Flora carpenteriana y Duporté, un
guantanamero en Las Terrazas, hizo su primera muestra personal en
1977 en el museo numismático, en sus tiempos de ilustrador de libros
científicos, este apreciado artista académico y botánico, siempre
envuelto en el follaje de la naturaleza.