Cooperativistas y productores privados de Ciego de Ávila
extienden a la ganadería vacuna sus experiencias agroecológicas en
la fertilización para economizar sus producciones.
Desde hace varios años los agrarios aplican abonos orgánicos en
sus cultivos varios, caña y king grass con fines forrajeros, pero
desde el 2007 lo hacen también en pastos para la alimentación
sostenible de los rebaños bovinos.
Ellos riegan en los pastizales estiércol del ganado recogido en
las lecherías y residuos de cosechas en avanzado estado de
descomposición, los cuales aportan al suelo nitrógeno y potasio,
elementos químicos que favorecen el crecimiento de las plantas.
Estudios al respecto indican que un área tratada con nutrientes
naturales se enriquece de tal modo que puede estar unos cinco años
sin volverse a abonar, en dependencia de su explotación y del
régimen de lluvias.
El sector cooperativo-campesino aquí sobresale en la agroecología
como vía de hacer más económicas las producciones agropecuarias,
cuidar el medio ambiente y enfrentar limitaciones en el suministro
de recursos.
Con esa estrategia, el año anterior sus asociados aportaron el 68
por ciento de la leche y el 64 por ciento del total de las viandas y
hortalizas acopiadas en la provincia.
Se esfuerzan además en la batalla contra el marabú, indeseable
planta que cubre unas 70 mil hectáreas de la superficie avileña,
fundamentalmente en el sector estatal.