Sr.
Presidente:
Todos los seres humanos tenemos derecho a vivir dignamente. En no
pocas ocasiones hemos debatido sobre la erradicación de la pobreza.
Nos parece importante analizarlo, porque estamos muy lejos de
cumplir los Objetivos que se trazaron durante la Cumbre del Milenio,
que evidentemente no se alcanzarán.
Los países del 3er Mundo, en su inmensa mayoría, heredamos nuestra
pobreza de los siglos de explotación y humillación colonial a que
fuimos sometidos, responsabilidad que no quiere ser reconocida ni
asumida por las antiguas metrópolis.
La globalización neoliberal ha incrementado las desigualdades, no
solo entre países, sino, dentro de cada país. Minorías exiguas de
multimillonarios disfrutan sus privilegios mientras las mayorías
pobres lamen sus miserias.
Las cifras relativas a la pobreza en el mundo son dramáticas: Baste
señalar que un tercio de la población mundial vive en extrema pobreza;
la esperanza de vida de más de 500 millones de personas no llega a 40
años; unos 40 millones viven con SIDA, 63% se encuentran en África. 1
200 millones carecen de agua potable y 42% de la población del planeta
no tiene acceso a servicios de salud adecuados. Existen más de 800
millones de analfabetos y cientos de millones de niños en edad escolar
no asisten a escuelas. 11 millones de niños menores de 5 años mueren
cada año por enfermedades previsibles o curables.
Las agresiones del hombre a su medio ambiente son cada día más
graves. No se cumplen los acuerdos de Kyoto por muchos países. Los
cambios climáticos son evidentes y las consecuencias para la especie
humana se auguran terribles y si todos no actuamos con absoluta
responsabilidad, se generalizará la pobreza lejos de reducirse y
después desapareceremos como especie.
Una grave crisis con los alimentos hoy está afectando sensiblemente
a más de 40 países. Los precios de cereales básicos, la leche, la
carne y otros productos se han disparado.
Lujos, desniveles, despilfarros, consumismos, excesos de todo tipo
en determinados países y hambre y miseria para muchos otros.
La producción de agrocombustibles para automóviles a partir de
alimentos humanos contribuye a esta crisis.
¿Qué hacer ante estas realidades?
¿Cómo transformarlas?
En primer lugar se necesita una verdadera voluntad política en cada
uno de nuestros gobiernos, en cada Parlamento, en cada uno de
nosotros, en cada ciudadano.
Hay que cambiar el orden mundial impuesto por las potencias que
rigen el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Un mundo mejor es posible, más justo, más equitativo, más solidario
y sostenible.
Es necesario que las transnacionales y los monopolios no se
apropien de las riquezas naturales ni exploten brutalmente los
recursos humanos de los países del 3er Mundo.
Esas riquezas e inteligencias deben ponerse en función de nuestros
respectivos pueblos.
La deuda externa de los países subdesarrollados debe desaparecer.
El 0,7% del PIB como Ayuda Oficial al Desarrollo por parte de los
países más desarrollados debe materializarse y aplicarse sin
condicionantes.
Los gastos de guerras innecesarias, injustas y absurdas como la que
a partir de mentiras se le impuso al pueblo de Iraq; así como en
armas, especialmente las de exterminio en masa que deben desaparecer,
deben dedicarse al desarrollo de los países más pobres si queremos
avanzar en resolver los gravísimos problemas que afectan al mundo
actual incluyendo el indetenible fenómeno de las migraciones.
Hay que luchar contra el robo de científicos, especialistas,
profesionales, artistas y talentos deportivos de los países
subdesarrollados que es una forma más de explotación de nuestros
recursos y crear las condiciones materiales y éticas imprescindibles
para que puedan desarrollar sus potencialidades en sus respectivos
países.
Los tratados comerciales leoninos impuestos a los países pobres no
deben aceptarse. Se imponen los convenios donde reine la solidaridad,
el apoyo a los menos favorecidos, la complementariedad y el uso
recíprocamente beneficioso de recursos y medios disponibles. Eso
intentamos con el ALBA y con la lucha por la integración plena de
América Latina y el Caribe.
Queridos parlamentarios:
Cuba lucha contra el bloqueo genocida, económico, financiero y
comercial impuesto por la mayor potencia mundial durante casi 50 años.
A pesar de agresiones militares y biológicas, de la hostilidad
sistemática, la financiación y organización de la contrarrevolución
externa e interna, de la desinformación constante sobre nuestra
realidad, nuestro pueblo ha resistido pruebas extraordinarias y ha
alcanzado niveles significativos de sus indicadores de Desarrollo
Humano.
Con nuestra escasez de recursos, hoy más de 35 mil médicos y
personal de la salud de Cuba atienden a más de 70 millones de
hermanos, casi 7 veces nuestra población en cerca de 70 países del
Tercer Mundo. Más de 1 millón de pacientes de América Latina y el
Caribe necesitados han sido operados de la vista a través de la
Operación Milagro que llevan a cabo Venezuela y Cuba. Se han graduado
cerca de 50 mil profesionales y técnicos medios becados gratuitamente
en nuestro país. Más de 30 mil jóvenes estudian carreras
universitarias becados en Cuba, la mayoría de ellos, medicina.
Cientos de profesores universitarios colaboran hoy en la formación
de profesionales en decenas de países y el sistema cubano de
alfabetización ² Yo Si
Puedo² , auspiciado ya por la UNESCO se
aplica en países de varios continentes
Hoy cuando el gobierno de EEUU protege, sostiene y cuida la
impunidad en su territorio de terroristas de primera categoría
internacional como Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, capaces entre
muchas cosas, de volar un avión civil con 73 pasajeros en Barbados en
1976, o asesinar al excanciller de Chile, Orlando Letelier, allí
cumplen su décimo año de cárcel 5 jóvenes patriotas cubanos cuyo único
delito fue penetrar organizaciones terroristas basificadas en ese país
y que actuaban desde allí contra Cuba e informaban sobre sus
actividades. En juicio violatorio de múltiples normas jurídicas fueron
abusiva e injustamente sancionados a brutales penas en aisladas
cárceles.
La solidaridad de ustedes y de sus respectivos parlamentos es
decisiva para restablecer la justicia atropellada.
A 20 años de la histórica victoria de Cuito Canavale donde
angolanos, cubanos y namibios propinaron un golpe mortal al ejército
del apartheid, sus cómplices y aliados, rendimos tributo y homenaje a
todos los que han caído luchando contra el coloniaje, la esclavitud,
la opresión y la injusticia en este heroico continente africano.
Rendimos homenaje y tributo al ANC y a Nelson Mandela por su lucha por
una Sudáfrica y un mundo libre, de igualdad y justicia.
Muchas gracias