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En un giro inesperado de la crisis parlamentaria mexicana originada
por la presentación de un proyecto oficial sobre reforma energética,
los legisladores del Frente Amplio Progresista (FAP) plantearon hoy un
referendo nacional sobre el tema.
El FAP, integrado por los partidos de la Revolución Democrática,
del Trabajo y Convergencia, controlan desde la pasada semana las
tribunas presidenciales de las dos Cámaras del Congreso y bloquean las
instalaciones del Senado con miles de brigadistas.
Sus legisladores plantean que la propuesta gubernamental permite la
privatización encubierta del petróleo, prohibida constitucionalmente
después de su nacionalización por el general Lázaro Cárdenas en 1938.
Aunque llegaron a un acuerdo con las restantes bancadas para
efectuar un debate nacional previo al análisis y votación del proyecto
presentado, las discrepancias continúan sobre la duración y alcance de
esas deliberaciones.
Ahora el Frente propuso que, tras la celebración del debate, en el
cual deben participar entidades y organizaciones de todo el país, se
llame a un referendo nacional con el objetivo de consultar al pueblo
sobre tan importante medida.
Ante la ausencia de la figura del referendo en la legislación
actual, aseguraron que el Congreso puede llevar a cabo los cambios
necesarios para legalizar el derecho de los ciudadanos a aprobar o
rechazar tal medida.
Mientras tanto, la ocupación de los recintos congresionales obligó
a suspender la sesión solemne con la cual se pretendía recibir hoy en
el lugar a la presidenta de la India, Pratibha Patil.
Junto al mantenimiento de las denominadas acciones de resistencia
civil que ahora desarrollan, los opositores al proyecto de reforma
anunciaron la realización durante este fin de semana de otra
concentración masiva en el Zócalo capitalino.