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Los precandidatos Hillary Clinton y Barack Obama mantienen hoy una
fuerte disputa por la nominación demócrata a la Casa Blanca, que
incluye descalificaciones y ataques personales, aunque cerraron filas
contra el aspirante republicano, John McCain.
El enfrentamiento ocurrió anoche durante un debate de una hora y
media celebrado en Filadelfia, a cinco días de las elecciones
primarias en Pennsylvania.
Por primera vez, la senadora por Nueva York admitió que su rival
está capacitado para ocupar la Oficina Oval, aunque ambos evitaron
comentar si aceptarán al otro en la fórmula presidencial.
La ex primera dama atacó a Obama por los fuertes comentarios de su
pastor Jeremiah Wright.
Este fue el debate 21 entre ambos y se realizó tras una semana de
duros intercambios verbales, en un intento por atraer al electorado de
Pennsylvania, un estado clave pues aporta 158 delegados comprometidos
a la Convención Nacional del partido.
Mientras la congresista se presentó como la mejor opción, Obama
repitió su tesis de la necesidad de un cambio en Washington.
No obstante, los dos legisladores demócratas abogaron por la unión
de esa formación para vencer a McCain en los comicios de noviembre
venidero.
Al ser interrogada, Clinton dijo estar segura que Obama derrotaría
a McCain en esas elecciones, pero añadió que ella vencería al senador
por Arizona mucho más fácil "porque soy mejor candidata y puedo
enfrentarme a él.
Según las encuestas, la congresista lleva una ventaja de entre
cuatro y nueve puntos sobre su contendiente, aunque el legislador
afroamericano contrarrestaría su derrota con triunfos en Indiana y
Carolina del Norte.
El sitio especializado RealClearPolitics.com estima que Obama
cuenta con el respaldo de mil 415 delegados, mientras Clinton tiene
mil 251. Para lograr la candidatura demócrata se necesitan dos mil 25.