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El gobierno de Estados Unidos intenta hoy que el Congreso apruebe
nuevo fondos para las guerras en Iraq y Afganistán, pero rechaza la
propuesta demócrata de incluir en el proyecto dinero para programas de
interés nacional.
Al intervenir ante el Comité de Apropiaciones del Senado, el
director de presupuesto de la Casa Blanca, Jim Nussle, llamó al
Capitolio a sancionar un paquete de 108 mil millones de dólares para
mantener esos conflictos.
Según Nussle de no aprobarse esa suma antes de finalizar mayo, el
Departamento de Defensa tendrá que comenzar a despedir personal.
Sin embargo, el funcionario rechazó la propuesta demócrata de
incluir en el proyecto miles de millones de dólares para destinarlos a
programas nacionales con el fin de mejorar la infraestructura, ampliar
los beneficios por desempleo e impulsar la economía.
Días atrás el presidente George W. Bush amenazó con vetar cualquier
propuesta que incluya más de los 108 mil millones de dólares
solicitados por el Ejecutivo.
Para el presidente del Comité de Apropiaciones del Senado, Robert
Byrd, la decisión de Bush demuestra que no tiene interés en apuntalar
la economía ni ayudar a los norteamericanos con problemas.
Durante la sesión, los legisladores demócratas denunciaron los
costos de la guerra y sus consecuencias para el contribuyente
norteamericano.
En ese sentido, el senador Judd Gregg consideró que el gobierno
iraquí fue grotescamente irresponsable con el dinero entregado por
Estados Unidos, al tiempo que citó informes de corrupción en ese país
árabe.
De acuerdo con cifras oficiales, en Iraq han muerto más de cuatro
mil soldados estadounidenses desde el inicio de la conflagración, en
marzo de 2003.
El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz consideró en un estudio
que sólo la guerra en esa nación del Golfo Pérsico significó hasta la
fecha erogaciones por tres millones de millones de dólares para
Estados Unidos.