Ojalá que llueva limón

Ventura de Jesús

La mujer entró sin prisa al amplio espacio de la placita, y escogió de las horizontales cajuelas uno tras otro los tomates maduros, pepinos largos y tiernos, y algunos ajíes pimientos de primera calidad.

El popular agrio está ausente en la mayoría de los mercados del país.

Al final echó una mirada abarcadora al mercado, y se dirigió a la pesa tras seleccionar adicionalmente unas cuatro libras de naranja dulce y una mano de plátanos en nada desmirriados. Reaccionó con gesto agradecido al escuchar el importe total.

—Compañera, ¿no se va a llevar unos limones?, pregunté para provocarla.

Qué va, mi hijo, aquí hace rato que no se ve el limón, dijo serena y con voz estricta. Yo no sé lo que está sucediendo, pero se perdieron. Ya no hay ni con qué hacer el aliño en la casa, añadió Angélica Perera, nacida y criada en Jagüey Grande.

EL ASUNTO DA VUELTAS EN REDONDO

Llegamos a la placita Cuarenta Aniversario de la Empresa de Cítricos luego de visitar varios mercados de la provincia de Matanzas y preguntar aquí y allá por el dichoso agrio. Fuimos al sureño territorio con la esperanza de toparnos, al fin, con el gustado y tan utilitario fruto. Pero ni siquiera allí, en el mismísimo corazón del llamado paraíso citrícola cubano, divisamos un solitario limón.

Una plaga tiene en jaque al cítrico cubano, afirma Roger.

Yo llevo tres meses como administrador en esta unidad y en ese tiempo no nos han servido una sola caja de limón, admitió Alberto Ojeda Cairo. "Este mercado lo abastece la Empresa de Cítricos Victoria de Girón. Diariamente vendemos a la población como promedio entre 20 y 25 productos de primer nivel y a precios módicos. Dicen muchas personas que esta es la mejor placita de la provincia. Lo del limón es otra cosa. Todos los días la gente nos pregunta por él, pero nadie sabe a ciencia cierta lo que está ocurriendo".

En esa propia unidad conversamos con la joven Yurquia García, trabajadora de Acopio en el territorio. "No se gasten el tiempo en seguir investigando. Les puedo asegurar que no hay un limón en todo Jagüey Grande, y ahora para colmo escasea hasta la naranja agria".

A pocos kilómetros de la cabecera municipal, en el poblado de Torriente, precisamente donde se levantaron las primeras plantaciones del afamado plan citrícola, tampoco acertamos en nuestra búsqueda. "Aquí no hay el menor rastro de limón", dijo Randell González, y luego movió la cabeza hacia todos los estantes para que comprobáramos su afirmación.

Randell es vendedor en el mercado agropecuario estatal de esa localidad, a donde tributan cooperativistas y campesinos básicamente. Al revelar nuestra identidad y propósito, una anciana que se disponía a partir luego de su compra, señaló en tono punzante: "Esta zona estaba rodeada de limón y hoy no existe una sola mata. Hasta los campesinos de la zona lo dejaron perder y ya no lo cultivan. Se dice que le pagan muy poco. Lo cierto es que el problema da vueltas en redondo y nadie lo resuelve".

EL LIMÓN SIGUE EN SU LABERINTO

Hace ya más de un año que este diario insertó en sus páginas El limón en su laberinto, un reportaje para llamar la atención sobre la ausencia cada vez más marcada del limón en los mercados del país. La mayor sacudida fue la noticia de que Cuba importa dicho producto para satisfacer las demandas del turismo. Entonces era evidente que de un momento a otro iba a desaparecer. Y así fue.

Ni en las placitas de Jagüey Grande aparece el limón.

En los primeros meses del 2007 era de los agrios más deficitarios. En la ciudad de Matanzas, por ejemplo, podía encontrarse a duras penas a peso la unidad, sobre todo el limón criollo. En otros sitios del país su precio era también muy elevado. En la mayoría de las provincias, sencillamente, no había.

En el citado material periodístico reseñábamos que la Empresa de Cítricos Victoria de Girón, la mayor de su tipo en la nación, llegó a tener plantadas 3 000 hectáreas de limón, que en tiempos de su mayor esplendor producían al año unas 30 000 toneladas con destino a la exportación y al consumo interno.

Adicionalmente, nos dijo Roger Delgado, director de esa entidad, se contaba con el aporte de alrededor de 195 productores privados. Es decir, había limón en abundancia. Luego por diversas razones se redujo la producción a menos de la mitad, y más tarde literalmente desapareció.

Hace un año y tres meses Roger anunció a Granma que la Empresa había emprendido un programa de rescate del limón y que además de las 50 hectáreas sembradas se sumarían otras 200. "Esos volúmenes son suficientes para cubrir las necesidades del turismo y el mercado interno del territorio, aunque no será hasta dentro de dos o tres años que se podrá apreciar la magnitud de la recuperación", subrayó en aquella oportunidad.

También alegó que otro de los propósitos era alargar los periodos de cosecha con el uso de la poda y el regadío, y explotar mejor el procesamiento industrial. "Se perdió porque dejamos de producirlo".

Obviamente los pronósticos no se cumplieron. Aducen que la razón de mayor peso es la confirmación de una plaga funesta que tiene en jaque al cítrico cubano y estropea las plantaciones de agrios en todo el mundo. Eso impidió, asegura Delgado, acometer las siembras previstas de limón y de las demás variedades de cítricos.

El panorama actual no es nada halagüeño. Este año, explica, la entidad yumurina debe recolectar la exigua cantidad de unas 200 toneladas de limón, y para el 2009 el vaticinio es llegar a las 1 000 toneladas, cantidad todavía bien distante de los años "venturosos" del cítrico ácido en la región.

Aún así hay optimismo. "No podemos decir que vamos a abastecer al país completo, pero cubriremos Jagüey Grande y al resto de la provincia de Matanzas sin problema alguno. En estos momentos no garantizamos ni las necesidades del turismo, y por ello hemos recibido muchas críticas.

"Hoy producimos grandes cantidades, y de muy buena calidad, de tomate, ají pimiento, fruta bomba, pepino y mango, pero nos golpea el limón. Como paliativo pensamos, en el pico de su cosecha, extraer el zumo y conservarlo en frío para menguar la ausencia del producto en el mercado."

NO MÁS PROMESAS

En el material El limón en su laberinto, se hacía un llamado a todos los involucrados en el rescate de este cultivo a aplicar las medidas y variantes agrícolas necesarias para fomentar en todo el país nuevas plantaciones y darle urgente atención a las existentes. Se insistió en que era la única posibilidad para garantizar, en un periodo corto, las demandas de la población y bajar por consiguiente los precios del limón mediante una presencia sistemática del fruto en el mercado y, sobre todo, no tener que importarlo.

La gente continúa esperando por que revivan las plantaciones devastadas. En los campos de Cuba, y especialmente en Jagüey Grande, no será nada extraño ver a alguien que mire hacia arriba y pida que ojalá llueva limón.

 

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