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El Pentágono dispuso unos 10 mil millones de dólares para apuntalar el
programa de fabricación de un nuevo bombardero que podría viajar seis
mil kilómetros y cargar 10 toneladas de bombas, confirmaron hoy medios
militares.
Se prevé que el sofisticado avión de combate sustituya a los viejos
modelos B-1B y B-52 y esté operacional para 2018. Las primeras pruebas
aéreas se efectuarán en tres años, precisó el sitio Military.com.
La Fuerza Aérea norteamericana pidió al menos 100 de estos aparatos
de velocidad subsónica, pero con tecnología para disparar municiones
nucleares de forma teledirigida y difícil de rastrear con radares
convencionales.
Como es habitual, los consorcios Boeing, Lockheed Martin y Northrop
Grumman son los grupos proyectistas principales en el flamante
programa bélico del gobierno estadounidense.
El presupuesto militar aprobado por el presidente George W. Bush
para 2009 es de entre 515 mil millones y 713 mil millones de dólares.