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Por lo menos dos soldados estadounidenses perecieron en las últimas 24
horas en Iraq por ataques de la resistencia, según confirmó hoy el
Comando Central de las tropas ocupantes.
Uno de los militares murió cuando una bomba explotó al paso de su
blindado en la norteña provincia de Salahadín, informó la jefatura en
un comunicado.
En otro texto se dio a conocer que un soldado estadounidense
falleció al no superar las lesiones causadas por la detonación de una
carga al noreste de esta capital.
El herido fue trasladado por aire a un hospital de apoyo a las
tropas en combate, donde más tarde sucumbió.
Ninguno de los comunicados castrenses ofreció detalles sobre tales
sucesos que ocurrieron la víspera ni la identidad de los efectivos
muertos.
Las bajas mortales estadounidenses suman 24 en lo que va de mes, un
promedio diario de letalidad que supera en un 0,34 puntos el de marzo
pasado (1,60 pérdidas por día sobre 1,26).
Hasta ahora, medios de prensa califican a abril como el mes más
mortífero para el ejército estadounidense en lo que va de 2008.
Con estos reportes son cuatro mil 36 los militares norteamericanos
muertos en Iraq desde el inicio de la invasión en 2003, según cómputos
reconocidos por el Departamento de Defensa de Estados Unidos y el
Comando Central.
Las estadísticas de soldados norteamericanos abatidos en Iraq en
las últimas jornadas se incrementaron, en correspondencia con un
aumento de ataques con misiles portátiles del tipo RPG y la explosión
de cargas colocadas en los costados de las carreteras y que se activan
al paso de los vehículos de combate.