Una representación de los más de 30 mil habitantes de Holguín,
ciudad costera del norte oriental de Cuba desfiló por sus céntricas
calles para recibir el VI Festival Internacional de Cine Pobre.
Como ya es tradicional, los lugareños se concentraron frente al
cine Jibá, sede principal de un certamen cinematográfico creado por
el cineasta Humberto Solás.
El director de cintas como Lucía y Miel para Oshún tuvo a su
cargo las palabras de apertura, tras las cuales comenzó la
proyección del filme Personal Belongings, del realizador Alejandro
Brugués, premiado en la versión anterior en el apartado de Swiss
Efects.
Un concierto del popular cantante Raúl Paz amenizó la media noche
en la Villa Blanca de los Cangrejos, adonde llegaron más de 100
obras del séptimo arte de una veintena de países, incluidos
Argentina, España y Cuba como los más representativos.
La cita, prevista hasta el domingo 20, busca alternativas para la
difusión y distribución de la cinematografía de bajo presupuesto y
deviene en una gran fiesta popular de todas las manifestaciones,
donde la música y la plástica son algunas de las más atractivas.
El VI Festival de Cine Pobre ofrecerá un seminario de dramaturgia
cubana y latinoamericana para el siglo XXI y presentará filmes
además en las subsedes de Santiago de Cuba, Holguín y Camagüey, ésta
última por primera ocasión.
Para este martes se prevé la inauguración de una Sala de Arte
Contemporáneo donde podrán encontrarse piezas de los cubanos Alicia
Leal, Agustín Bejarano, Cosme Proenza y Nelson Domínguez, entre
otros.
Además de las competencias de documentales y ficción, largos y
cortos, el Festival contiene un concurso de proyectos en maqueta y
otro de guiones inéditos, además de obras experimentales y video
arte.
Durante el certamen se le rendirá homenaje, con la exhibición de
algunas obras alusivas, a Octavio Cortázar y Enrique Pineda, dos
destacados realizadores de la cinematografía cubana.