En su evolución se advierte una depuración consecuente con la
propuesta que anima a estos jóvenes: estar a la moda sin
concesiones.
De modo que a diez años de su fundación, en un repleto Teatro
Karl Marx, Warapo pudo rendir cuenta satisfactoriamente de su
trayecto. Tal como expresó uno de sus fundadores —junto a Alexei
González (director, arreglista y pianista) y Elder González
(compositor, percusionista y cantante)—, el carismático Amílcar
Pérez (voz líder): "El amor y la entrega que uno da tiene a la larga
su recompensa". Fue el preámbulo de un concierto que rozó la
excelencia desde el principio.
La agrupación interpretó temas de su más reciente producción
discográfica Tengo nada (con cuatro nominaciones al Premio
Cubadisco 2008), de su primer CD Mala vida (también de la
EGREM), y estrenó obras junto a varios músicos y cantantes invitados
que juegan en su misma cuerda.
Sumar a David Álvarez, el de Juego de Manos, en Oxígeno,
con rica e ingeniosa improvisación, fue un momento especial que
reivindicó una de las partituras señeras de Benito de la Fuente.
Similar escena se volvió a repetir con Kelvis Ochoa, en la
interpretación de Tranquilo y pegao, quien introdujo buenos
argumentos en el montuno.
Amílcar demostró también ser un fluido presentador, con sentido
del humor, desde el inicial Y me dicen feo al que le agregó
el pegajoso estribillo: "El que toma warapo por la madrugá, lo lindo
se queda y lo feo se va¼ ". Tanda
enriquecedora al estilo del grupo se apreció con los aportes de Isis
Flores, Insurrecto, Tania Pantoja (tremenda energía), Dayani Lozano,
Leony Torres e Israel Rojas, entre otros.
No se puede terminar la valoración sin un reconocimiento sin
mencionar los diseños de Nachy Carmona, un artista que desde una
indiscutible cubanía, sabe pulsar el curso de los tiempos.