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Una mirada al presente desde el pasado, un discurso contra la
intolerancia, así define la cinta cubana Roble de Olor, su realizador,
Rigoberto López, al iniciar la Muestra de Cine Itinerante del Caribe
en UNESCO.
Con este filme, que narra las peripecias de un alemán y una
haitiana negra en los inicios del siglo XIX, los cuales fundan desde
el amor la plantación de café más importante del occidente de la Isla,
hacemos un llamado a la defensa de la identidad y la diversidad
cultural, señaló.
Como director del proyecto caribeño, López destacó sus logros
durante la primera presentación el año pasado en la cual se exhibieron
30 películas traducidas por el Instituto Cubano de Arte e Industria
Cinematográficos en español, inglés, francés y creole.
Una muestra multilinguística y multicultural donde nos acompañó el
amor por nuestra historia y la voluntad de dar a conocer el cine
regional en el propio Caribe, dijo.
Durante esta semana la sede de la Organización de Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), exhibirá una
decena de películas pertenecientes a este festival.
Se podrán apreciar también muestras de Haití, Jamaica, República
Dominicana, Barbados, Antillas Holandesas, Islas Caimán y Guadalupe.
Una ocasión para valorizar la contribución que el cine y el sector
audiovisual pueden aportar al conocimiento y el reconocimiento de las
especificidades culturales de cada nación y a la integración regional
por medio del espacio de diálogo.
López agradeció la colaboración de la UNESCO en este proyecto a
través de sus oficinas en La Habana (Cuba), Kingston (Jamaica) y
Puerto Príncipe (Haití) y de la subdirectora General para la Cultura
de la institución, Fran oise Rivi re.
Además resaltó la labor indispensable de la Comisión Cubana ante la
Organización y su principal representante, Maria de los Ángeles Florez.
Anunció que este año, la segunda edición del proyecto cultural se
dedicará a los niños y adolescentes y exhortó a extender el propósito
a toda América Latina y al continente africano.
Por su parte, Héctor Hernández Pardo, embajador de Cuba ante la
UNESCO, subrayó que esta exhibición favorece el conocimiento mutuo y
el respeto a la diversidad cultural, y es claramente contestatario a
las pretensiones de homogeneización.