Montan planta de CO2 en el central Antonio Sánchez

Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu

Foto:OTMARO RODRÍGUEZAGUADA DE PASAJEROS.— La planta de dióxido de carbono (CO2) que se monta aquí, —ya en su fase de terminación— con capacidad para 20 toneladas diarias, cubrirá parte de una demanda nacional no satisfecha.

En su producción utilizará el residual gaseoso procedente de la destilería cercana al central Antonio Sánchez, que antes se escapaba a la atmósfera y ahora tendrá un uso económico y social.

Los residuales líquidos que salen de la propia destilería, lejos de contaminar el medio ambiente, son utilizados en beneficio de las plantaciones cañeras. A su vez la parte sólida se emplea como alimento animal.

El 45% de los componentes de la planta fue recuperado en la ronera de Cárdenas y sometido a no pocas mejoras y modificaciones tecnológicas a pie de obra.

Hubo que laborar intensamente en adaptarlos a las necesidades y exigencias de este proyecto, pero el objetivo se cumplió y la instalación quedó como nueva, dijo Odlanier Rico Ramírez, director de la Empresa Azucarera que produce, además, torula, ron e hielo.

Los especialistas apuntan que, a diferencia de lo que muchos creen, el proceso del CO2 no es nada fácil. Exige, ante todo, mucho rigor y disciplina en la operación para asegurar el máximo de pureza en lo que se entregue.

Entre los múltiples usos de este gas comercial, tras ser purificado, se encuentran las producciones de refrescos y otras bebidas, así como en unidades de Salud Pública.

El programa inversionista, tuvo su mayor peso en el Grupo Empresarial de Construcciones Azucareras (GECA) y entidades especializadas del propio Ministerio del Azúcar y de la Industria Alimenticia.

La planta demandó decenas de soluciones locales y la incorporación de recursos, algunos importados, que no tuvieron solución pese al esfuerzo de los innovadores y la búsqueda de esos insumos en el país.

En el batey del Antonio Sánchez se laboró intensamente en la eliminación de las zanjas por donde corrían los residuales líquidos, constantes y razonables quejas de los vecinos. Procedían de la planta de torula y ahora, lejos de molestar y envenenar el medio ambiente, tienen un uso productivo y económico: convertirse en alimento animal.

 

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