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Las relaciones entre el gobierno iraquí y el Ejército del Mahdi se
tensaron aún más luego que el primer ministro Nuri al Maliki amenazara
hoy con desmantelarlos.
Maliki declaró que apartaría del proceso político al clérigo chiíta
Muqtada al Sader, líder de ese movimiento, si no desmontaba la
milicia.
Al Sader, por su parte, aseguró que eso sólo ocurriría si el
liderazgo religioso de la ciudad santa de Nayaf lo decide así.
El Bloque Al Sader, que cuenta con muchos seguidores entre los
musulmanes chiítas pobres en el sur y en algunas zonas de Bagdad,
logró una ventaja impresionante en las elecciones legislativas de
diciembre de 2005 y en la actualidad ocupa 30 de los 275 escaños en el
Parlamento.
Desde hace dos semanas esa fuerza se enfrenta a las tropas de
ocupación y la policía en Basora y esta capital, y aunque los choques
habían cesado por acuerdo de ambas partes el sábado último hubo nuevos
brotes de violencia.
Entre tanto, el Ejército estadounidense informó que seis de sus
soldados fueron abatidos por insurgentes el domingo.
Tres soldados perecieron en ataques con misiles en Bagdad. Otro
murió en un atentado con explosivos en el este de esa metrópoli y dos
más perdieron la vida en un ataque rebelde en la provincia de Diyala.
Al menos 21 soldados estadounidenses resultaron heridos en los
diferentes incidentes armados, según la fuente.
Con esos suman cuatro mil 20 los militares de Estados Unidos que
perdieron sus vidas en este país árabe en los cinco años de la guerra
desatada por Washington y durante la cual también se reportaron más de
30 mil casos de heridos, la mayor parte en combates con la
resistencia.