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— La presentación en el congreso del proyecto de Tratado de Libre
Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Colombia sin la anuencia de los
demócratas, constituye un paso riesgoso, comenta hoy el periódico El
Tiempo.
Desde que se aprobó la ley de Fast Track en 1975, esa ha sido hasta
el presente la tradición, contar con la aprobación previa de quien
controla la Cámara, precisa.
El análisis destaca que apenas se conoció que la administración
anunciaría hoy la decisión de tramitar el proyecto, la líder de los
demócratas en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, volvió a pedir al
presidente George W. Bush que se abstenga de dar ese paso.
El Tiempo considera que los demócratas están elevando sus demandas
para postergar la consideración del TLC con Colombia, hasta después de
las elecciones norteamericanas.
Si los demócratas no combaten con vigor ese proyecto legislativo,
las centrales obreras sindicales que constituyen buena parte de su
apoyo electoral y financiero se disgustarían, añade.
Los precandidatos presidenciales demócratas Hillary Clinton y
Barack Obama han coincidido en los últimos días en oponerse al TLC con
Colombia, utilizando como argumento la violencia que existe contra el
sindicalismo.
Por su parte, el gobierno colombiano señala que esa situación ha
ido disminuyendo paulatinamente, debido a las medidas adoptadas por el
ejecutivo.
El Tratado para su aprobación en la Cámara requiere 40 votos de la
oposición, los cuales sumados al respaldo de los republicanos,
garantizaría su pase.
El congreso dispone de 90 días a partir de su presentación, para
llegar a un acuerdo.
La Cámara tomará 60 días para su discusión y si lo aprueba lo
trasladará al Senado, el cual deberá pronunciarse en 30 días.
El Tiempo afirma que existe la posibilidad de que la administración
promueva primero su debate en el Senado, donde tienen mayoría los
republicanos, para presionar su aprobación posterior en la Cámara.