— Al menos 23 civiles murieron y otros 50 resultaron heridos durante
operaciones dirigidas por Estados Unidos contra la región de Nuristán,
de acuerdo hoy con Rahmatullah Rashid, jefe del consejo de esa
provincia del noroeste de Afganistán.
El clérigo islámico declaró a medios radiales que la masacre
perpetrada por tropas estadounidenses y afganas, que incluyó mujeres y
niños, ocurrió la víspera en los poblados de Kendal y Shok, en el
distrito Doab.
Sin embargo, el mando del Pentágono aseguró que no disponía de
noticias sobre posibles civiles afectados en la operación, durante la
cual recibieron el apoyo de la aviación.
Por su parte, el Ministerio de Defensa negó que se produjeran
víctimas mortales entre la población civil por los ataques de las
fuerzas de infantería y de los aviones de reacción estadounidenses.
En un comunicado difundido en Kabul, la entidad militar reconoció
también la muerte de tres soldados afganos y 20 rebeldes e informó de
que otros tres uniformados resultaron heridos en esa operación.
Según la fuente, los ataques se lanzaron contra los dos poblados
con el objetivo de eliminar la presencia de supuestos insurgentes de
esas áreas afganas.
Por su parte, uno de los portavoces de los rebeldes, Zabihullah
Mujahid, comunicó telefónicamente a la prensa que los insurgentes
derribaron cinco helicópteros durante los enfrentamientos en Kendal y
Shok.
Mientras, dos guardias afganos de una empresa privada de seguridad
de Estados Unidos murieron y otros cuatro resultaron heridos cuando su
caravana fue atacada por integrantes de la insurgencia en la provincia
sureña de Ghazni, según el gobernador Abdul Rashim Desiwal.