La inspiración del Teatro Sauto

VENTURA DE JESÚS

Foto: HUGO GARCÍAMATANZAS.— Los matanceros se enorgullecen de muchas de sus instituciones y poetas ilustres, pero solo con la existencia del Teatro Sauto esta ciudad tiene salvada la mitad de esa fama de importante plaza cultural, razón por la que un día, hace más de un siglo y medio, le adjudicaran el apelativo de Atenas de Cuba.

Atributos merecidos de esta plaza, incluidos el afecto de muchos cubanos, fueron exaltados aquí el último domingo por Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, coincidiendo con el aniversario 145 de la institución cultural.

En visita al coliseo yumurino, el Vicepresidente del Consejo de Estado, acompañado por Pedro Betancourt García, primer secretario del Partido en la provincia, hizo la cancelación del sobre postal conmemorativo por tan trascendental acontencimiento. Sauto es un símbolo matancero y nacional, reconocido hasta internacionalmente, dijo el dirigente partidista. "Cuando se habla de Matanzas hay siempre necesariamente que pensar en el Teatro Sauto".

Lazo dialogó con integrantes del colectivo que labora en el centro y se interesó por el estado actual del teatro. En la ocasión se presentó el libro Historia del Teatro Sauto, de Daneris Fernández, y fueron distinguidos varios trabajadores.

Este coliseo teatral, fundado el 6 de abril de 1863, ha atraído la atención de los más insospechados forasteros que llegaron a la ciudad en todos los tiempos. Diseñado por el arquitecto italiano Daniel D'Aglio el teatro tiene el encanto adicional de haberse levantado en el escenario fundacional de la ciudad (Plaza de La Vigía), justamente escoltado por los ríos San Juan y Yumurí. Para muchos historiadores el aura de personalidades de alcance universal que pasaron por aquí se nota más de lo que nosotros mismos creemos. La lista no se acaba fácil: José Jacinto Milanés, José White, Sara Bernahart, Ernesto Lecuona, Ana Pavlova, Rita Montaner, Antonio Gades, Leo Brower o Alicia Alonso, entre otras muchas celebridades dejaron su estela en el coliseo en diversas época.

El estado de espíritu de aquellos primeros tiempos es evidente una vez en su interior, desde el lunetario hasta la disposición de los balcones, pasillos, reservados y el sitio donde otrora ocupaba espacio la claque. El coliseo, dicen con razón, es una máquina del tiempo. Dentro, se vive en otro siglo.

El paso implacable del tiempo y el mimo insuficiente han hecho mella en su antigua armadura y hoy, como nunca antes, es vital una conciencia conservacionista para perpetuarlo como el manantial que nunca debe secarse.

Está concebido un programa de restauración previsto a ejecutarse en varios plazos. Cecilia Sodis Carrillo, directora de la institución en los últimos 18 años, se muestra aliviada puesto que esta vez prevalece una aceptada filosofía de restaurar a fondo por encima de la acción cosmética de otras ocasiones.

Despejado el camino a seguir, comenta Cecilia, en breve tiempo se retomará el proyecto constructivo que data de unos siete años. "Se asignaron 300 000 CUC y unos 600 000 pesos para emprender una primera etapa que abarca la terminación de los trabajos en la cubierta y su impermeabilización, toda la carpintería exterior y la red hidrosanitaria del coliseo. Esta fase incluye además el tratamiento químico a la madera. Dichas acciones están previstas dentro del actual año".

Pese al ajetreo constructivo el Sauto no ha cerrado sus puertas, y por su escenario pasan los mejores colectivos del país a ofrecer su arte. Es la mejor manera de rendir tributo y mantener viva a una instalación legendaria que, aunque con heridas en su armazón más que centenaria, sigue asombrando como el mismísimo 6 de abril de 1863.

 

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