Antes de inaugurar el Salón, Abel Prieto, miembro del Buró Político
y ministro de Cultura, atribuyó una gran importancia a que el evento
transcurriera apenas unas horas después de clausurado el VII Congreso
de la UNEAC, en tanto, precisamente, había tomado fuerza el reclamo de
ofrecer a nuestra gente sólidos referentes culturales frente a la
invasiva mediocridad de la industria yanki del ocio.
"El Salón renace y nos da mucha alegría la variedad de estilos y la
concurrencia de muchos jóvenes", comentó el titular en el acto donde
se dieron a conocer los lauros: primer premio para el videoarte
Ejemplo de vida, de Ramón E. González, estudiante de tercer año de
la Academia Municipal Wifredo Lam; segundo para el lienzo Matraca,
de Dariel Martínez; y tercero para El patriota, de Ernesto
Morales.
Tan importante como los resultados del evento fue el contacto de
artistas y público con los integrantes de un jurado de lujo, en el que
participaron los artistas Agustín Villafaña, Ernesto Rancaño, Eduardo
Abela III, José Omar Torres, Vicente Rodríguez Bonachea, la crítica de
arte Virginia Alberdi y la especialista del Centro de Desarrollo de
las Artes Visuales, Daymí Coll. Como invitado especial a la muestra se
sumó Javier Guerra, con un espléndido cuadro titulado Columna
infinita.
La organización del Salón, desde su convocatoria hasta su
realización, tuvo en Alexis Leyva Machado (Kcho) a un excelente
promotor, quien sumó a la celebración al eminente actor Luis Alberto
García, a la joven violinista y compositora Tammy López, al cineasta
Roberto Chile y al coleccionista Yampier Cura. Kcho nació y comenzó su
formación en la Isla, y ni su estatuto como uno de los más
representativos exponentes de la vanguardia artística cubana ni su
bien ganada fama internacional, lo han desligado de su cuna.
Su madre, Marta Machado, prematuramente fallecida, fue una
ceramista de notables méritos y, sobre todo, una activista cultural
que marcó con su impronta la vida espiritual del territorio. En honor
a ella, la Galería de Arte y la Escuela de Instructores de Arte llevan
su nombre.
¡Qué mejor gesto que contribuir a la formación de estos
instructores con una experiencia visual de altos valores estéticos!
Eso fue lo que hizo Kcho al aportar una colección de obras de Lam,
Portocarrero, Servando, Fidelio, Mariano y Antonia Eiriz para el
patrimonio de la escuela, el cual se hará extensivo a todos los
pineros, puesto que dichos ejemplares, más otros comprometidos por los
artistas que acompañaron a Kcho en esta visita a sus raíces, servirán
para fomentar en el Museo Municipal las Salas de Arte Cubano
Contemporáneo.
Mucha falta hace también dar abrigo y aliento al Taller de Grabado
El Pinero, donde Kcho invitó a Abel a crear de conjunto una simpática
litografìa, en una tirada de 17 copias.
El fervor por la creación afloró en la exposición de grabados que
alberga la sede de la UNEAC donde también un grupo de jóvenes
adelantaron sus inquietudes por el videoarte y el body art.
En compañía de Elizabeth Cámara, primera secretaria del Comité
Municipal del Partido, los visitantes, encabezados por Abel, Rafael
Bernal, viceministro primero, y Rubén del Valle Lantarón, presidente
del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, se interesaron por la
reanimación de la cerámica artística en la Isla. A contrapelo de la
obsolescencia de las instalaciones que hicieron en su día famosa a
esta manifestación, un cuarteto de creadores, Rafael M. Calvo, Luis
Ruz Reyes, José Ramón González y Alexis Acanda, han persistido en el
empeño, con la concepción artesanal de vajillas que cumplen cabalmente
con la conjunción de lo útil y lo bello. Si los Ministerios de Cultura
y la Industria Ligera unieran fuerzas, la Isla podría ser nuevamente
la capital de la cerámica artística.
A fin de cuentas se trata, como apuntara en la introducción del
Salón el crítico pinero de arte Javier Negrín, de sentir la Isla de la
Juventud como "algo más que un pedazo de tierra limitado por las
aguas".