Un día mejor en la pequeña gran Isla

PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu

NUEVA GERONA.— Este último sábado, la Isla de la Juventud vivió una jornada que debe servir de espejo para muchas otras por venir. El arte hizo sentir mejor a los habitantes del único municipio insular de nuestro archipiélago, quienes de forma espontánea y masiva, acogieron la inauguración del XXIV Salón de Artes Plásticas Pablo Porras Gener en varios espacios céntricos de esta ciudad.

Foto: EVELIO MEDINAMultitudinaria acogida al Salón Municipal.

Antes de inaugurar el Salón, Abel Prieto, miembro del Buró Político y ministro de Cultura, atribuyó una gran importancia a que el evento transcurriera apenas unas horas después de clausurado el VII Congreso de la UNEAC, en tanto, precisamente, había tomado fuerza el reclamo de ofrecer a nuestra gente sólidos referentes culturales frente a la invasiva mediocridad de la industria yanki del ocio.

"El Salón renace y nos da mucha alegría la variedad de estilos y la concurrencia de muchos jóvenes", comentó el titular en el acto donde se dieron a conocer los lauros: primer premio para el videoarte Ejemplo de vida, de Ramón E. González, estudiante de tercer año de la Academia Municipal Wifredo Lam; segundo para el lienzo Matraca, de Dariel Martínez; y tercero para El patriota, de Ernesto Morales.

Los visitantes en el taller de grabado El Pinero.

Tan importante como los resultados del evento fue el contacto de artistas y público con los integrantes de un jurado de lujo, en el que participaron los artistas Agustín Villafaña, Ernesto Rancaño, Eduardo Abela III, José Omar Torres, Vicente Rodríguez Bonachea, la crítica de arte Virginia Alberdi y la especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, Daymí Coll. Como invitado especial a la muestra se sumó Javier Guerra, con un espléndido cuadro titulado Columna infinita.

La organización del Salón, desde su convocatoria hasta su realización, tuvo en Alexis Leyva Machado (Kcho) a un excelente promotor, quien sumó a la celebración al eminente actor Luis Alberto García, a la joven violinista y compositora Tammy López, al cineasta Roberto Chile y al coleccionista Yampier Cura. Kcho nació y comenzó su formación en la Isla, y ni su estatuto como uno de los más representativos exponentes de la vanguardia artística cubana ni su bien ganada fama internacional, lo han desligado de su cuna.

Su madre, Marta Machado, prematuramente fallecida, fue una ceramista de notables méritos y, sobre todo, una activista cultural que marcó con su impronta la vida espiritual del territorio. En honor a ella, la Galería de Arte y la Escuela de Instructores de Arte llevan su nombre.

¡Qué mejor gesto que contribuir a la formación de estos instructores con una experiencia visual de altos valores estéticos! Eso fue lo que hizo Kcho al aportar una colección de obras de Lam, Portocarrero, Servando, Fidelio, Mariano y Antonia Eiriz para el patrimonio de la escuela, el cual se hará extensivo a todos los pineros, puesto que dichos ejemplares, más otros comprometidos por los artistas que acompañaron a Kcho en esta visita a sus raíces, servirán para fomentar en el Museo Municipal las Salas de Arte Cubano Contemporáneo.

Mucha falta hace también dar abrigo y aliento al Taller de Grabado El Pinero, donde Kcho invitó a Abel a crear de conjunto una simpática litografìa, en una tirada de 17 copias.

El fervor por la creación afloró en la exposición de grabados que alberga la sede de la UNEAC donde también un grupo de jóvenes adelantaron sus inquietudes por el videoarte y el body art.

En compañía de Elizabeth Cámara, primera secretaria del Comité Municipal del Partido, los visitantes, encabezados por Abel, Rafael Bernal, viceministro primero, y Rubén del Valle Lantarón, presidente del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, se interesaron por la reanimación de la cerámica artística en la Isla. A contrapelo de la obsolescencia de las instalaciones que hicieron en su día famosa a esta manifestación, un cuarteto de creadores, Rafael M. Calvo, Luis Ruz Reyes, José Ramón González y Alexis Acanda, han persistido en el empeño, con la concepción artesanal de vajillas que cumplen cabalmente con la conjunción de lo útil y lo bello. Si los Ministerios de Cultura y la Industria Ligera unieran fuerzas, la Isla podría ser nuevamente la capital de la cerámica artística.

A fin de cuentas se trata, como apuntara en la introducción del Salón el crítico pinero de arte Javier Negrín, de sentir la Isla de la Juventud como "algo más que un pedazo de tierra limitado por las aguas".

 

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