Esos pronunciamientos hechos por el Comandante en Jefe Fidel
Castro, en fecha tan temprana como mediados de 1975, siempre
estuvieron prendidos en el corazón de Luis García López, hoy
director técnico de la Empresa Mixta cubano-venezolana PDV-CUPET
S.A.
Llegué a este lugar con sólo 25 años de edad, luego de graduarme
en la antigua Unión Soviética de ingeniero químico en la
especialidad de Tecnología en refinación de petróleo, precisamente
en respuesta a un llamado hecho por la Unión de Jóvenes Comunistas.
Vine con múltiples motivaciones, entre ellas la de trabajar en una
obra de choque de la Juventud y el sueño de ver salir algún día el
humo por la incipiente chimenea, recuerda Luis.
"Siempre tuve la corazonada de que más temprano que tarde las
palabras de Fidel relacionadas con el futuro del polo petroquímico
se harían realidad —asegura García— por eso otros de los grandes
momentos en mi vida fue cuando se prendió el primer horno en la
víspera de la inauguración oficial hecha por los presidentes de
Venezuela, Hugo Chávez, y de Cuba, Raúl Castro, tras la
rehabilitación tecnológica de la planta, bajo las banderas de la
Alternativa Bolivariana para las Américas".
A lo largo de la historia de la Refinería Camilo Cienfuegos ha
sido representativa la presencia de los jóvenes, tanto en la fuerza
técnica y profesional, como en la de dirigentes y sus reservas. La
existencia aquí de un Comité de la UJC y siete organizaciones de
base, que agrupan a 56 militantes de la Juventud, habla de la fuerza
política entre el universo juvenil de la entidad.
"A la efeméride —explicó García López— arribamos con el
cumplimiento de todos los planes de producción del trimestre. Hasta
el 31 de marzo se habían corrido alrededor de 3 844 290 barriles de
crudo y entre las novedades más importantes estuvo el comienzo de la
refinación catalítica que nos permitió los primeros volúmenes de
gasolina y la obtuvimos con un impresionante indicador de 95 a 98
octanaje".
Junto a otro joven, Yaibel Delgado, operador B en la Planta de
Proceso, recorrimos la instalación. Además de la pulcritud y
organización observadas en las diferentes áreas del bien llamado
corazón de la refinería, salta a la vista el número de jóvenes que,
enfundados en overoles azules, no pierden ni un minuto en algo ajeno
a su labor.
Estos muchachos —señaló Yaibel— están preparándose aquí mismo a
pie de industria y constituyen la principal cantera de fuerza
calificada que mantendrá la vitalidad de la planta.