Una tiza, un pizarrón y muchos deseos

Katia Siberia García

Foto:JORGE LUIS GONZÁLEZCuando todavía le hablábamos a los muñecos, muchos de nosotros jugamos a "la escuelita". La inocencia no auguró certezas, pero el tiempo terminó por sorprender a muchos y hoy, lo que comenzó divirtiéndolos, es una profesión.

Camino a ella andan miles de jóvenes en el país entre valentías, integralidades, vocaciones y disposición. Así transcurren los días en los Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Pedagógicas (IPVCP) donde no todo es ideal.

Hasta el IPVCP Gaspar Jorge García Galló en la provincia de La Habana llegaron los reporteros de Granma. Allí, el 4 de abril también recuerda que si es estudiante se ha de ser inexorablemente bueno. Y los futuros maestros tienen más razones para intentarlo.

Todos quieren el mejor maestro

La vocación se muestra como el inicio de la larga cadena. La cotidianidad de la escuela despierta, con el ejemplo, el interés.

Pero aun cuando el deseo de educar lidere las aspiraciones, el conocimiento decide también sobre la calidad del maestro. Problemas en la ortografía, dificultades en la expresión oral, y deficiente información sobre temas generales, constituyen todavía problemas en estos jóvenes. No siempre entran los más talentosos, tenemos que transformar eso y se nos hace muy difícil, explica Geovani Vázquez Argote, director del centro.

La retención escolar y el uso de las nuevas tecnologías como complemento, y no como sustitutas, preocupan a Yusdiel León Castillo, presidente de la FEEM en el García Galló. Reconoce que hoy son menos los que abandonan la carrera, y que sus profesores se preparan y son buenos. Pero "necesitamos más maestros en las aulas, no en la calle".

Si no te gusta, no puedes

Todos coinciden en las matemáticas como lo más difícil en las horas de estudio. "Sabemos que tenemos que estudiar pero el cambio de enseñanza nos golpea".

Suramy Chaviano, por ejemplo, entró a la escuela sin querer ser profesora. Hoy la reconocen como una de las más integrales y anuncia que será maestra del grado inicial. Helka Rivero también coincide en el grado que impartirá, y no lo considera fácil porque los niños hoy te "sacan unas preguntas" que hay que saber cómo contestarlas.

Prácticas sistemáticas y una emulación semanal que los "pone a correr" ayudan a Nayade, Lismery, Juan Manuel o Luis a perfeccionar sus habilidades. Para ellos esta es una profesión de sacrificios y saben que muchos la desechan porque no ven en ella ventajas económicas.

Lo estimulante de este grupo fue encontrar entre muchas ideas, una común: Amor a la profesión, que comienza por amor al estudio. Cuando llega, no importa que sean tiempos de modernos equipos, evaluaciones cambiantes u opiniones encontradas. Basta con una tiza, un pizarrón y muchos deseos.

 

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