
La correspondencia continúa abultándose por cientos con el deseo
de participar en el intercambio sobre los temas económicos. Hoy
publicamos una sugerencia y otras dos opiniones, con las que se
puede estar o no de acuerdo.
Sugerencia
Sugiero que las cartas de los lectores no excedan las 250
palabras. Todos debemos aprender a resumir nuestras ideas. De esa
forma, esta sección será mucho más rica e interesante pues más
misivas podrían aparecer publicadas.
J. C. Lorenzo Feijóo
Opinión en torno al debate económico
Todo cubano o cubana hoy es participante activo en el debate
cotidiano respecto al futuro económico, y por ende también del
destino político, pues como se sabe: la política es la expresión
concentrada de la economía. Todos queremos un viraje que nos haga
decretar el fin del Periodo Especial. Claro que son diversas las
posiciones, como ya se ha observado en los criterios publicados a
raíz del impacto del artículo "Sería imperdonable que hipotecáramos
el futuro", del 14 del presente mes.
El tema muestra cuánto se ha ganado en materia de cultura general
integral por parte de la población. Casi nadie duda de que es una
verdad de Perogrullo el que para poder aspirar a vivir mejor tenemos
que producir, porque la Producción de Bienes Materiales, y
Espirituales es la base para el desarrollo de cualquier sociedad, y
todo lo que se quiera repartir primero deberá ser producido o
adquirido, con el consiguiente costo. Por tal razón no se podrá
distribuir lo que no se tiene.
Pero hay una arista del fenómeno que no nos parece haya sido
abordada con total claridad, lo que deja un poco de disgusto en
aquellos que se han dedicado toda la vida a trabajar honradamente, y
ven que esta casi se le acaba, albergando siempre la esperanza, o la
ilusión de que se mejorará, y les llega el retiro, y no pueden ver
lo que han soñado¼
Hay una parte de la población que se ha desmotivado del trabajo,
pero hay otra nada despreciable que ha sido el sostén de la nación.
Las fórmulas económicas que pueden resolver los problemas definitiva
y sostenidamente pueden demorar, pero las que tengan en cuenta a
segmentos bien señalados, dentro de los sectores clave, pueden
aplicarse, como se han aplicado en otros.
Sabemos que el sector de la educación es muy numeroso, y que si
el país no le ha ofrecido lo que merece, es porque no cuenta con
ello; pero en ese sector existe un personal que ha sufrido las más
duras carencias. Tal vez no sea de salario de lo que estemos
hablando, pero muchas cosas se pueden hacer: tomar decisiones sobre
la jubilación diferenciada, que no tenga un tope tan estrecho, que
no se corresponde con lo que devengó en su vida, ciertas diferencias
por etapas de trabajo que no sean los cinco pesos de antigüedad por
años luego de los diez; diferenciar más a los que se destaquen u
obtengan resultados. En fin, que se puede pensar en llegar a pocos y
que eso impacte en los demás, para que los jóvenes deseen ingresar
porque tendrán una recompensa.
La pirámide social está invertida. Se necesita que el trabajo
estimule, y se pueda vivir de él. Hay quienes ya solo se van a
incorporar a trabajar si ven el beneficio. Han vivido del negocio y
tienen una ideología pragmática. Mientras ¿vamos a seguir
permitiendo que disfruten del patrimonio creado por los obreros, y
estos mirando aquello impasiblemente? ¡Hay que demostrar que el
poder es de los trabajadores! Porque si no habrá unos cuantos, como
hoy, deseosos de que esta situación de crisis persista por siempre,
pues es el caldo de cultivo para sus vicios y fechorías.
Coincido con quien señaló que debe ir estudiándose la posibilidad
de una nueva ley contra la vagancia, aunque no debe ser con leyes
represivas que se resuelva el problema; también con el que señaló
que habrá que hacer producir la tierra. El igualitarismo es una gran
injusticia. Igualdad de oportunidades sí; pero si no la sabe
aprovechar no tendrá derecho a inculpar a nadie de sus carencias y
sus problemas. Irrita pensar que el único país del mundo en el que
se puede vivir sin trabajar es Cuba. Las personas entienden, cuando
se les explica, pero necesitan ver que hay una salida.
Pudiéramos enumerar algunas incongruencias o disparidades en
materia de salario y de estímulos, mas no lo entendemos pertinente.
Los estímulos mal repartidos lastiman, y lastran el interés
colectivo. Esperemos, y confiemos que se puedan eliminar dolorosas
diferencias que se han ido creando, alimentando y sistematizando a
lo largo de estos tristes años de crisis que se han vivido.
Creemos que quien aportó merece que la sociedad lo premie por su
esfuerzo y entrega.
R. Ávila Figueredo
Muchas preguntas
Aunque comparto en esencia sus planteamientos en el artículo
titulado "Sería imperdonable que hipotecáramos el futuro", me
permito discrepar de uno de los criterios expresados por Ud.
No comparto la idea de que la solución a nuestra situación actual
"se reduzca a una ecuación matemática". Es cierto que para
satisfacer más necesidades hay que trabajar más, pero sería un error
pensar en "una ecuación", cuando en realidad se trata de un complejo
sistema de ecuaciones, con múltiples variables y un número infinito
de posibles soluciones.
Solo le propongo que tratemos de responder a estas preguntas, por
ejemplo: ¿cuáles son nuestras necesidades reales? ¿están bien
evaluadas?, ¿son adecuadas en el momento actual las bases sobre las
cuales se hizo la evaluación de esas necesidades?, ¿no sería
pertinente y conveniente revisar los criterios que sirvieron de base
para la determinación de las necesidades, para hacerlos más
racionales y prácticos?, ¿tiene sentido continuar apegados al
"igualitarismo" en una sociedad que se ha vuelto no solo desigual,
sino que en ella los que trabajan para todos reciben muchísimo menos
que los que trabajan para sí mismos?
Además, ¿no sería más apropiado decir "trabajar mejor" que
"trabajar más"?, ¿se están explotando todas las potencialidades de
la población para producir bienes de consumo o prestar servicios?,
¿es adecuada nuestra estructura productiva, propensa al gigantismo y
la excesiva centralización?, ¿no pudiera ser más apropiado
estructurar la producción y los servicios basados en pequeñas y
medianas empresas, más autónomas, y más manejables ante el cambio de
las condiciones externas?, ¿por qué un pueblo tan laborioso y
creativo como el cubano tiene tan baja productividad?, ¿es correcta
la relación entre los beneficios sociales que garantiza el Estado y
los medios de que dispone para mantenerlos?, ¿por qué si estos
beneficios amparan a toda la población, una parte de ella ha
decidido abstenerse de aportar a la riqueza colectiva, sin sentir ni
la presión, ni la necesidad de hacerlo?
Se pudieran poner más preguntas en esta lista, pero solo pretendo
promover la reflexión sobre estos temas.
Con respecto al tema de la doble moneda, mi opinión es que sería
un error de graves consecuencias decretar su anulación de una vez.
Considero que la variante más racional es la de ir haciendo los
cambios gradualmente, pero con un enfoque de sistema que tenga en
cuenta todos los aspectos relacionados con el tema, de forma tal que
la medida sea sostenible, y contribuya al logro del objetivo que se
propone el país, de garantizar "la mayor suma de felicidad posible".
En ese sentido, una variante pudiera ser que se incorporen los
pesos convertibles como un componente del salario base, en un
determinado porciento, que vaya creciendo en la misma medida en que
crezcan los resu ltados.
Por cuanto el peso convertible tiene un
nivel adquisitivo superior, esto incrementaría el salario real
automáticamente, sin afectar la contabilidad empresarial, que
utiliza el cambio 1:1, y solo beneficiaría a los trabajadores
"estatales", por lo que quizás tenga el beneficio adicional de
incrementar el índice de ocupación.
Esta variante tiene un sesgo, relacionado con el
hecho de que algunas actividades se han colocado en una escala
salarial muy baja, con respecto a la responsabilidad social de los
que las ejercen, y eso debería ser rectificado también¼
Mi intención es estimular a que participen en el
debate abierto otros miembros de la sociedad¼
que se imponga el cerebro colectivo, que se concerten las ideas de
las mentes más preclaras, para hacer florecer al país.
A. R. Hernández Leonard
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