Así son desde que en febrero de 1989 iniciara el Servicio Militar
Voluntario Femenino en esta unidad de vanguardia, escuela para la
forja del carácter, el orden, la disciplina, la responsabilidad
individual, la exigencia y el amor a la Patria.
Aquí tenemos muchas razones para el regocijo: muy buenas
condiciones de vida, espacios para la cultura y el deporte, la
superación, el debate político, pero la principal es sabernos
defensoras de la Patria desde la primera trinchera de combate,
aseveran las soldados Katia Aruca y Gréter Alfonso.
Ambas muchachas, procedentes de la provincia de La Habana, integran
un grupo de once estudiantes de Relaciones Internacionales que pasan
en la Brigada de la Frontera el año previo al inicio de la carrera
universitaria que cursarán.
Hacer guardia frente a un enemigo visible es una responsabilidad
extraordinaria. Estamos orgullosas de cumplir esa misión, expresan
Katia y Gréter, sobre quienes recae el encargo político de dirigir
comités de base de la Unión de Jóvenes Comunistas.
Todas las tareas y misiones que se cumplen en la Brigada tienen
como protagonistas a los jóvenes, por eso ser militante de la UJC aquí
exige estar en la vanguardia entre vanguardias, sostiene la primer
teniente Nereysis Samón, instructora política de una pequeña unidad.
Argumenta esta oficial que la exigencia en la preparación combativa
y política, la disciplina, el orden interior, el cumplimiento de las
variadas misiones y tareas, y la convivencia de los combatientes
permiten que los que ingresen a la unidad no siendo militantes,
egresen en su gran mayoría con esa condición.
Es de gran influjo el ejemplo de los militantes a los que no lo son
y la labor en su preparación para el ingreso a la UJC, afirma la
cienfueguera Gréter Carrazana, quien cumple en la Brigada de la
Frontera su periodo de Servicio Militar Voluntario como cuadro de la
Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media.
Carrazana y la guantanamera Yanisleydis Puebla, también militantes
juveniles, se desempeñan como primeras tiradoras, categoría ganada por
sus resultados en la preparación combativa y política, y que les
posibilita instruir a las más noveles soldados en la ejecución del
tiro, en la observancia del orden reglamentario y los mejores hábitos
de convivencia.
Candidata a estudiante de Medicina Militar, Puebla ingresó en la
UJC el 29 de octubre último, estando ya en la Brigada. "Ahora soy una
joven mucho más madura, más preparada para la vida y para defender mi
país", opina sobre el impacto de ese acontecimiento político.
Acogida a la Orden 18 del Ministro de las FAR y candidata a
estomatóloga, Yusmelys Dueña, de La Escondida de Monte Ruz, dice que a
la Brigada de la Frontera, con su magisterio y rigor, a los soldados y
oficiales, y en especial a los compañeros de militancia, agradece
consolidar su formación revolucionaria. "Me han ayudado mucho y juro
no defraudarlos nunca".
Isora López, de Báguanos, Holguín, ingresó el 24 de enero último a
la Brigada de la Frontera fascinada, según narra, por pertenecer a esa
unidad y por hacerse oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
"Cuando solicité venir trabajaba como contadora en el policlínico
Julio Antonio Mella. Atrás dejé una tarea importante, pero la de
defender la Patria, desde la primerísima trinchera, es algo
extraordinario. Me siento muy contenta", dijo esta representante de lo
mejor de la juventud cubana.