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El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, coloca hoy la primera piedra
de una nueva central hidroeléctrica, la cual generará 26 megavatios y
se incluye en el proyecto nacional de revolución energética del país.
Correa dejará inaugurada la construcción de esta obra en la
provincia de Cañar y mañana se trasladará al territorio de Azuay,
ubicado también en sur del país, para asistir a la ceremonia de inicio
de la edificación de otra hidroeléctrica, la Paute-Sopladora.
En su última comparecencia radial, el mandatario ecuatoriano
anunció el inició de una revolución energética, con la construcción de
cuatros obras hidroeléctricas: Sopladora y Ocaña, Toachi-Pilatón, que
ya está en marcha, y Coca-Codo-Sinclair.
El Sopladora aportará unos 400 megavatios de energía; Toachi-Pilatón,
228 megavatios; y Ocaña 26 megavatios, agregó.
Puntualizó que con estas centrales, que entrarán en operaciones en
cuatro o cinco años, Ecuador habrá resuelto el gravísimo problema del
déficit de producción de electricidad.
Los proyectos hidroeléctricos, además, sustituirán a varias plantas
termoeléctricas, que usan crudo para la generación de electricidad,
así como rebajar el coste de las tarifas a los consumidores
ecuatorianos, aseveró.
Correa prevé asimismo a finales del presente mes aprovechar la
visita a la nación de la dignataria argentina, Cristina Fernández,
para inaugurar la construcción de la mayor central hidroeléctrica del
país, la Coca Codo Sinclair.
Este denominado megaproyecto estará ubicado en la zona central de
la Amazonía ecuatoriana y tendrá una generación de mil 500 megavatios
de potencia, y superará a la planta de Paute, situada en la región sur
andina y que es actualmente la más importante con una generación de
mil megavatios.
Para el jefe de Estado, la solución hidroeléctrica busca poner fin
a la larga y triste noche neoliberal de la historia energética
nacional.