.—
El diputado José Jacques denunció que Estados Unidos está reclutando a
mexicanos en la ciudad fronteriza de Tijuana para enrolarlos en el
ejército norteamericano, reportaron hoy medios nacionales.
El parlamentario del Partido de la Revolución Democrática (PRD)
recalcó que esa ciudad del norteño estado de Baja California es un
terreno fértil para ese tipo de contratación.
Jacques presentó en las últimas horas en la cámara baja un informe
elaborado por el Grupo Guerrero Azteca, que encabeza el padre de uno
de los mexicanos muertos en la guerra de agresión a Irak, como
elementos del ejército norteamericano.
"Ya es tiempo de que sepamos lo que está pasando con los
connacionales que recluta el gobierno de Estados Unidos. Hay un
descuido total por parte del gobierno de México", dijo el legislador.
Asimismo, exigió a la secretaría de Relaciones Exteriores que
solicite a Washington un informe puntual sobre número de mexicanos
muertos en cinco años de guerra en Irak y exija se suspenda la
captación de sus compatriotas para enviarlos a la guerra.
En el exhorto que será enviado a la cancillería, critica la falta
de orientación del gobierno federal a los mexicanos sobre los riesgos
que existen al enrolarse en el ejército norteamericano bajo el gancho
de la Orden Ejecutiva de "Naturalización Expedita".
La solicitud de Jacques fue apoyada por el diputado Nicolás Romero,
del partido de gobierno Acción Nacional (PAN), quien se declaró
partidario de investigar el supuesto reclutamiento de mexicanos en la
frontera norte.
Por su parte, el diario La Opinión de Los Ángeles informó hoy que
el soldado José "Joe" Rubio, de 24 años y oriundo de Reynosa,
Tamaulipas, se convirtió en el deceso número cuatro mil de las Fuerzas
Armadas estadounidenses en el frente de batalla iraquí.
El propio rotativo sostiene que cifras extraoficiales sugieren que
alrededor de 200 bajas en ese conflicto podrían ser de origen
mexicano, pero que no existe documentación que lo corrobore.
La Opinión recuerda que desde el 3 de julio de 2002 el presidente
George W. Bush sugirió que todos los extranjeros que se alistan en las
fuerzas armadas estadounidenses y participen en combate adquirirían
por la vía rápida la naturalización, así como también sus familiares.